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La caricia de una mirada

En la sala de espera del médico, el calor sube por mi cuerpo. Recuerdo la playa de La Baule. Mis hijos juegan lejos. Un chico joven clava sus ojos en mis tetas. Su mirada pesa, quema. Siento un fuego entre las piernas, no es el sol. A los cuarenta, orgullosa, provoco eso en él. Casi podría ser mi hijo. Cruzo su mirada. La sostengo. Me excita. Unto crema en mis pechos. Los masajeo lento, mirándolo fijo. Mis pezones se endurecen, arrogantes. Me tumbo. Los miro: claros, rojos, tiesos. Él no aparta la vista. Me ruborizo. Imágenes me invaden: él chupando mi teta, mano en mi coño, su polla dura bajo el bañador penetrándome. Si estuviéramos solos, me entregaría. Pánico. Llamo a mis hijos. Huyo. Esa noche, en la cama, me masturbo furiosa. Dedos profundos, orgasmo brutal. ¿Y el DIU? ¿Sigue en sitio? Miedo a un embarazo de esa follada imaginaria. Voy al médico. Ave confessional.

El doctor me recuerda a mi marido viejo, sesentón, barrigón, barba. Seguridad, pero ahora distancia. Me mira como él, inquisidor. Sin sujetador, mi camiseta marca pezones duros. Falda corta, piernas bronceadas. ‘¿Por qué vienes?’, pregunta. ‘Miedo al DIU desplazado’. Mira mi alianza. ‘¿Tu marido sabe?’. ‘No está’. Sonrisa lobuna. Habla de mujeres infieles en vacaciones. Niega, pero él sabe: la intención basta. Me someto. ‘Quítate la falda’. Me desnudo abajo. Coño con triángulo negro. Piernas abiertas. Confieso el chico de la playa. Sus dedos gordos masajean mi vientre, bajan. ‘Imagina que es él’. Frota mi clítoris. Dedos dentro, húmeda. Masajea tetas bajo camiseta. Gimo. Encuentra mi punto G. Éxtasis. Pierdo el sentido, solo su cara joven. Despierto con su polla vieja cerca, olor rancio. ‘Chúpamela pensando en él’. Lo hago. Mano en mi coño mientras. Me corro imaginándolo. Él eyacula en mi boca. Salgo obsesionada: borrar esto, encontrar al chico.

El despertar de la pasión

Mi marido llama. Le cuento el médico. Sospecha infidelidad. ‘Entiendo, con el sol…’. No quiero que venga ya. Dejo niños con amiga. Vuelvo playa, sola. Nada. Días de angustia. Él llega. Equilibrio vuelve. Cena romántica. Habla de hombres mirándome. Deseo al chico. ¡El camarero! Su mirada intensa, oscura. Come con ojos. Nota angustia: se va mañana. Postre: billet en muslo. ‘En 5 min, baños’. Corro. Me lleva a baños hombres. Manos unidas, fuego. Subo falda. Baja mi braga. Libera polla dura. La chupo voraz. Sabe a deseo puro. Me folla en lavabo. Piernas altas, golpea mi punto G. Orgasmo brutal. Miradas clavadas, lenguas. Eyacula dentro. Vuelvo mesa. Café. Mi marido quita arete de oreja del chico, regalo mío. Rubor. Sus ojos en mí. Secreto mío. Osa todo, satisfecha.

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