En los áticos polvorientos de Darville Printing. El corazón me late fuerte. Busco el cartón vacío en la documentación. El sostén desaparecido. François, ese pervertido, lo tiene bajo su almohada. De repente, oscuridad total. La puerta se cierra. Grito. Nadie responde. Toco las paredes. Pánico sube por mi espalda. Sudor frío. ¿Quién me acecha? Minutos eternos. Encuentro la puerta. Luz. Una sobre. Clave y nota: ‘¿Ha visitado los áticos?’. Curiosidad me quema. ¿Axel? ¿François? ¿Cheryl? Guardo todo. Bajo. Pero la voz interior grita: ve. Ascensor al tres. Puerta de archives. Polvo y papeles viejos. Otra puerta. Issue de secours. Paso. Otra sala. Muebles abandonados. Puerta cerrada. La clave encaja. Perfecta. Entro. Salón cozy. Diván, sillones, libros de lujo, bar, nevera. Limpio. Ordenado. Secreto del jefe. Pasos. Me escondo tras el diván. A cuatro patas. Espacio estrecho. Corazón truena. Puerta abre. Olor a colonia cara. Armarios se abren. Vidrios tintinean. Se sienta. ‘Salga, mademoiselle Saintjean. Reconozco su perfume’. Hubert Darville. Me levanto. Roja. Me siento en sillón. Tensa. Ofrece champán. Chiflido suave. Bebo. Calor baja por garganta. Ojos velados. Me mira. Sonríe. ‘Hermosa, Marielle’. Me intimida. Pero excita. Su esposa pelirroja. Obsesión por rubias. Me baraja. Beso. Lengua invade. Sostén cruje. Se suelta. Pechos libres. Él jadea. ‘¡Prodigioso!’. Yo domino. Le echo champán en cara. Bebe de rodillas. ‘¡Buen chico!’. Ordeno: desnúdate. Obedece. Slip tensa. Polla dura. A cuatro patas. ‘¡Guau!’. Lo monto. Desnuda de cintura arriba. Tetas rebotan. Él gime. Excita prohibido. Poder crudo. Carne contra carne. Pero pánico. Mano baja. Huye. Escalo de secours. Seins nus. Camisa en mano. Portero duda. Salgo. Corro a auto. Aliento agitado.
Sus labios en los míos. Calor. Suplicante. ‘¡Marielle!’. Yo mando. Botón tras botón. Chemisier cae. Sostén roto. Tetas expuestas. Él babea. ‘¡Diosa rubia!’. Polla sale. Gruesa. Tensa. Lo monto como yegua. Espalda ancha. Sudor. Gemidos. ‘¡Más!’. Le azoto nalga. Obedece. Lengua fuera. Champán chorrea. Boca abierta. Trago directo. Ebria de poder. Él, patrón, a mis pies. Humillado. Polla palpita. Froto contra él. Placer viscéral. Interdicto total. Oficina vacía. Noche cae. Riesgo empuja. Orgasmo cerca. Pero mano audaz. Baja a bragueta. Demasiado. Salto. Vuelo desnuda. Gritos atrás. ‘¡Vuelve!’. No. Adrenalina pura.
El Despertar de la Pasión: La Llave que lo Cambió Todo
Casa. Pauline escucha. ‘¿Bizarro, no?’. Nota y llave sobre mesa. ¿Él lo armó? Secreto guardado. Mañana lo veo. Temo. Excitación queda. Osé. Dominé al jefe. Pitoyable. Mío. Tetas duelen. Sostén nuevo. Mañana, fuerte. Placer oculto. Nadie sabe. Transgresión me moja. Satisfacción quema. Poder secreto. Lo repetiré. En sueños, él guau. Yo reina.