Skip to content

Mi obsesión secreta con el joven de la playa

En la playa. Siento tu mirada envidiosa sobre mi cuerpo expuesto. Bombo el pecho, redondo y firme, mi orgullo desde la adolescencia. ¿Ves mis pezones duros apuntando a ti? Mis ojos provocan tu erección. Me arqueo, resaltando la curva de mi espalda. Mi culito ha hecho caer a muchos. Tú caerás cuando veas mi tanga mínima hundida en la raja. No la ajustaré. Te encantará.

Crinera salvaje, ojos de pantera con pestañas negras. ¿Te gusto pese a los años? ¿Mi cuerpo endurece tu polla joven? Ya no tengo veinte, el tiempo marca su huella. Pero sé que te conquisto. Ayer lo vi: tú, veinteañero, guapo, atlético, barba incipiente, pestañas infinitas, bronceado playero. Me devorabas sin vergüenza.

El despertar de la pasión

¿Por qué yo? Había chicas más jóvenes, una topless con piernas abiertas, coño asomando. Mi marido la vio. Pero tus ojos solo en mí. Sorpresa, halago inmenso. Mujer cuarentona cautivando a un chaval. Te quería recompensar con placer sensorial.

No eras discreto. Me excitaba. Me bañaba pasando frente a ti, en bikini blanco ceñido, tela fina indecente. Te enderezabas. Me desnudabas con la vista, soñando ver pezón o raja. En tus pensamientos, ya me follabas.

Saliendo del agua, tetas hinchadas, coño depilado apretado en la braguita mojada. Transparente. Me sentía puta irresistible. Te di material para pajearte noches.

Me importaba una mierda ser cougar cazadora. Poder total: te dominaba deseándome, intocable. Caminé ondulando culo, tus ojos clavados.

Boca abajo, dedos en la tanga. Clítoris ardiendo. Mirada tuya quemándome. Corrí rápido, silenciosa, mordiendo labios.

Martin en su libro, nada notó. Solo dijo que sexy en bikini. Dos hombres me halagaron.

Hoy, mismo sitio. Bikini rojo, flojo post-dieta. Quiero topless. ‘¿Puedo, amor?’ Primera vez en 20 años. Para ti, no para él. Retirados lejanos. Martin accede, finge indiferencia. Orgulloso de exhibirme.

Espero. Nervios. Playa llena. Hombres miran tetas, esposas fulminan. Me baño sin top, tetas rebotando. Agua fría aclara mente. Vuelvo cubriéndome.

Martin: ‘¡Olvidaste el top!’ Me acuesto boca abajo. ‘Úntame.’ Masajea espalda, piernas, fosas retrasando tanga. Me duermo languideciendo por ti.

Ladridos me despiertan. Playa abarrotada. Alguien a tres metros: ¡tú! Reconozco tu espalda. Viniste por mí. Fantaseamos mutuamente. Anoche follé con Martin pensando en ti.

La pasión vivida sin límites

Me levanto topless, tanga desajustada. Paso rozándote. Culo arqueado, invitando tacto. Manos cerca de mi muslo. Tócame. Pechos, vientre, nalgada.

Obsesión loca. Coño empapado.

‘¡Hola!’ Voz suave. Giro, ojos verdes devorándome. Sonrisa maliciosa, deseo animal. Transpire.

‘¿Dónde vas, bella dama?’

‘Contigo.’

Corremos al agua. Yo primero, agua en muslos. Me pegas atrás, aliento caliente. Abandono. Besos en vientre. Manos en tanga bajo agua. Caresses expertas. Pierdo control.

Me sumerges, quitas tanga. Ríes girándola. Cabriolas feliz, previéndolo.

Follamos en mar, hasta axilas. Tetas en tu pecho, piernas en caderas, manos en culo. Agua clara, baigneurs miran. Me penetras hondo, grueso. Sol ciega. Dedo en ano, dilata. Segundo entra.

¡Otro polla atrás! Martin: ‘¡No te muevas! Disfruta.’

Doble penetración. Animal, romántico. Gemimos. Eyaculamos juntos, semen caliente inundando.

Despertar. Martin: ‘Bonito sueño, tigresa.’ Me masajeó clítoris y ano. Lágrimas ocultas. Secreto mío. Osa, satisfecha.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *