En el dormitorio, al despertar, casi vuelco el cubo de champán junto a la cama. Me sonrojo un poco. Anoche usé mi truco habitual con Ben. Bebemos vino blanco helado. Él me folla por detrás, yo dejo caer un brazo fuera de la cama. En la penumbra, agarro un hielo. Lo paso por mis pezones. Se endurecen por el frío, no por placer. Cuando Ben aprieta mis tetas al correrse, cree que yo también. Engañado.
Hoy obedezco. Me pongo el vestido tubo que Ben eligió. Sin tirantes, sin mangas. Solo sostenido por mis tetas y un broche en la espalda. Cremallera sinuosa. Muy corto, a medio muslo. Nada de ropa interior. Piernas desnudas. Imposible salir así de mañana. Me cubro con un impermeable ceñido a la cintura. Ballet flats. Paso desapercibida.
El despertar de la pasión
Subo las escaleras al taller de Yann. No es una visita. Es una presentación. Ben admira a este joven artista. Quiere unirnos. Yo seré su musa pintada. Sonrío.
El taller es simple. Verrière. Reproducciones: Modigliani, la amiga lánguida post-masturbación. Schiele, Klimt, Frida. No como los abstractos en las paredes.
Yann espera. Blusa de trabajo manchada, pantalón negro. No saluda. No muestra obras. Me quita el impermeable. Retrocede. Me mira intenso. Frío en la espina.
—Puse este vestido provocante porque Ben quiere que pinte así —digo.
—Ludivine, el deseo de Ben no me importa. Quítatelo. Te quiero desnuda.
No me sonrojo. Lo esperaba. Instintivo, le doy la espalda. Siento su mirada en mis riñones. Desabrocho. Bajo la cremallera. El vestido cae. Levanto mis cabellos rubios. Espero. Su voz ronca: —Vuélvete.
Brazos en alto, pelo recogido. Muestro tetas, vientre, pubis. Sin cubrir. Sus ojos devoran. Pasividad invade. Como con Ben. Lista para todo.
Me posa en un taburete bajo la luz. Gira alrededor. Rodillas, culo en talones. Acostada de lado. Sentada. De pie, cadera marcada. Tiempo para. Obedezco. Abre piernas. Manos en nalgas, separo. Deseo sube. Quiero que me toque, me folle.
Sorpresa. Coloca telas blancas, cojines. Palette, pinceles. No lienzo. Pinta directo en mi piel. Temblo.
—¿Qué haces?
—Pinto a la esposa de Ben. En ti.
La pasión sin límites
No soy lienzo. ¿Efecto en piel? Él: —Serás obra viva. Se borra en días. Solo torso: tetas a muslos. Lo que enloquece a Ben.
Como tatuaje temporal. Pigmentos inocuos. —Déjate hacer. Como con él.
¿Sabe mi pasividad? Pinta. Grandes trazos. Calor del taller, pero tiemblo. Pincel roza. Gotas corren. Una baja por teta derecha, para en aréola. Me toca. Pezones duros. Verdadero fuego.
Sesión eterna. Sensual. Erótica. Máxima. Cubre cada centímetro. Poses cambian. Pubis dorado, pelos brillan. Entre piernas, delicadeza infinita. Vulva se abre, moja. Seca con secador. Mezcla pintura con mi cyprine. Sigue. Raie del culo. Roseta. Pincel entra-sale. Temblo. Piel viva, grenuda, frágil.
No veo todo. Su polla dura en pantalón. Quiero tocar. No hago nada. Pasiva. Termina con negro en bordes, como vestido.
Seco. Espejo grande. Me levanta. Veo.
Extraño. Mágico. Abstracto. Pero piel mueve, transforma. Líneas guían a tetas, sexo. Vulva explosión colores, oscuro en entrada. Espalda igual. Ano, flor al abrir nalgas.
Cuadro de placer. Piel como sexo palpitante.
Emocionada, quiero abrazarlo. No. Recoge vestido. Me besa lengua, manos en caderas pintadas. Me viste. Aprieta impermeable. —Vete con tu marido.
Atónita. Día expuesta, pinceles caricias. Ansía loca. Obedezco. Noche cae. Oscuridad esconde.
En puerta casa, ¿reacción Ben? Secreto mío. Osa preservado. Fuego interno arde.