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Mi obsesión secreta: Posando desnudo para la pintora en el París de 1899

En el taller sofocante al pie de Montmartre, verano de 1899. Calor seco como en África. Entro, sudoroso. Sophie, bruna y menuda, me abre. ‘Soy la pintora’, dice. Me sorprendo. Pose para Ulises, desnudo. Me quito la ropa tras el biombo. Mi piel bronceada brilla. Subo al estrado. Miro al mar lejano, pensativo. Su mirada recorre mi cuerpo. Muslos firmes, torso ancho, verga colgando pesada.

Empieza a pintar. Silencio. Habla. Veintiún años, exsoldado del Sudán. Le cuento mi vida nómada. Ella, cuarenta y seis, soltera, libre. Mi polla se endurece. Dura, tiesa. ‘Piensa en otra cosa’, dice, mirando al techo. No puedo. Su voz suave, su olor. Me excita el interdit. ‘Másturbate detrás del biombo’, ordena. Chiffón en mano. Dos minutos. Eyaculo fuerte, semen espeso. Vuelvo a la pose.

El despertar de la pasión en el taller

Al día siguiente, otra vez. Pide que la mire. Sus ojos en mi mano bombeando. Placer sube rápido. Semen chorrea, moja todo. Ella observa, entrepierna húmeda. Se toca a solas después. Yo huelo su chiffón, embriagador. Dibuja mi paja, croquis obscenos. Me regala su autorretrato: coño abierto, clítoris hinchado. Me vuelve loco. Dos veces al día eyaculo para ella. Nuestras miradas complices. Transgresión pura.

La baronesa irrumpe. Gorda, lujuriosa. Me pilla masturbándome. Toca mis huevos. Sophie la echa. ‘Te amo’, confieso. ‘Yo también. Después del cuadro’, promete. Terminamos. Ella se desnuda. Piel lisa, tetas firmes. Preservativo inglés. Lo rasgo torpe. ‘Lámeme el coño’, dice. Lengua en su raja húmeda. Gime. Saboreo su flujo salado.

El acto sin límites y el secreto guardado

Noche en goguette de Gais Pipeaux. Mujeres ebrias cantan, beben coñac. Muestro mi verga tiesa en la mesa. Sophie ebria: ‘Fóllame aquí’. Bajo la mesa, polla lista. Policía irrumpe. Huimos por la trampa. La cargo desnudo bajo la lluvia. Vómita sobre mí. Dormimos abrazados.

Baronesa paga mitad. Hago otro cuadro idéntico. Vivimos juntos. La follo sin freno, preservativos listos. Aprendo a leer con ella. París bohemio. Pero parto a Normandía por familia. Dejo su cama, su amor. Secreto mío: esa virilidad expuesta, eyaculaciones compartidas, coño devorado. Osaí lo prohibido. Placer intenso, nadie lo sabe. Aún me endurezco recordándolo.

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