En las cabinas del centro cultural de Lokry, el aire huele a jabón barato y sudor fresco. Kina me arrastra adentro, susurra que hay que retocar mi maquillaje. Mi piel clara, ahora con pecas falsas y rubor, suda bajo la guêpière negra. Soy Lilya, no Ardent. Mi polla late bajo el shorty rojo, disimulada por la falda blanca corta. ‘El fondo de teint aguanta, pero las pecas se borran’, dice ella, pincel en mano. Sus ojos violetas brillan. Yo insisto: ‘Quiero ver cómo orinas’. Ella ríe, sonroja. ‘Empieza tú, guarra’.
Me subo la falda, bajo el shorty. Me siento en el váter, rozo su muslo con mi polla endureciéndose. Orino rápido, el chorro caliente salpica. Me ajusto, la miro. Ella baja pantalón y braga rosa. Su coño depilado gotea orina dorada. Tiende la mano por papel. ‘Déjame a mí’, murmuro. La agarro de las caderas. Mi lengua lame su grieta húmeda, saboreo la sal tibia. Penetro pétalos suaves, chupo néctar. Ella gime, mordiendo labios. Dos dedos follan su interior resbaladizo. Mi boca aspira su clítoris hinchado, lo muerdo suave. Su jugo inunda mi garganta.
El Despertar de la Pasión
Siento su orgasmo venir. Me levanto, tres dedos la penetran brutal. La beso, le doy su propio sabor. Tiembla, ahogada en placer. Ahora ella: ‘Estás empalmada, no se nota con la falda, pero…’. Baja mi shorty, libera una pierna. Me pone de pie, arqueada, muslos abiertos. Sus manos acarician las medias negras, crujen sedosas. Boca en mi glande, lame toda la verga. Manos en nalgas, dedo en ano. Me la traga, lengua gira. No aguanto. Eyaculo en su boca caliente, chorros espesos. Me besa, comparte mi semen.
Nos abrazamos, limpiamos rápido. Maquillaje rehecho –su oreja élfica se acortó de nuevo–. Salimos. Una mujer nos mira horrorizada en los lavabos. Kina me besa con lengua, profundo, frente a ella. Su cara de escándalo nos excita más. Nadie sospecha mi secreto: soy un hombre disfrazado, follado en público. Braise duerme arriba, en el Diamant Noir, pero sentirá todo después. Seguimos la misión –troncos bamkoïa, Division Cero–, pero este fuego travesti quema dentro. El riesgo, la carne compartida, el disfraz… puro vicio. Nadie lo sabe. Solo aquí lo confieso. Satisfecha, osada, lista para más transgresión.