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Confesión Prohibida: Mi Noche de Pecado con el Padre

En el confesionario oscuro. De rodillas. El cura al otro lado de la rejilla. Mi voz tiembla. ‘Padre, hace años escucho sus sermones. Severos. Contra los demonios de esta sociedad permisiva. Me atraen. Vengo a confesar un pecado horrible’. Bajo la voz. ‘Ayer, mi sexo ardía. Me masturbé. Dedos en mi coño y culo. Pensé en usted’. Silencio. Su aliento acelera. ‘No es grave, hija. Eres joven’. Insisto. ‘Satanás me poseyó. Un dedo en la vagina. Otro en el ano. Placer diabólico’. Él exige detalles. ‘Descríbemelo todo para absolverte’. Cedo. ‘Imaginé su verga enorme. Dura. La froté con mis pies. Introduje dedos en mí. Orgasmo brutal. Usted con la cruz al cuello, lamiendo su semen de mis plantas’. Mi clítoris palpita solo de contarlo. Él respira hondo. ‘Ven a medianoche. Iglesia vacía. Te purificaré’. El corazón late fuerte. La transgresión comienza.

Medianoche. Iglesia desierta. Solo ratones. Él espera. ‘Desnúdate’. Obedezco. Mi piel brilla bajo las velas. Pechos firmes. Sexo depilado. ‘Arrodíllate en el altar’. Me ata los ojos. Látigo en mi espalda. Quema. ‘Reza el Padre Nuestro’. Cada golpe excita. ‘Más fuerte’. Sangre tibia corre. Cera del cirio pascual en pies, pechos, coño. Arde. Grito. Dolor y placer se funden. ‘Eres Lilith’. Se desnuda. Verga tiesa. Hostia en el glande. ‘Chúpala’. La engullo. Sabor a pecado. Me lame el clítoris. Dedos en mi virginidad rota. Sangre y chrism. Me folla duro. ‘No eyacules dentro’. Orgasmo me destroza. Grita como salmodia. Pies en su polla. Me masturbo. Semen en el cáliz. ‘Bébelo’. Me niego. Lo rocía en mi pelo. Bautismo profano. Agua bendita me limpia. Vístete. Pero el fuego no apaga.

El Despertar de la Pasión en el Confesionario

Él solo. Cuerda al cuello. Se ahorca. Entro sigilosa. Corto la soga. Cae. ‘No te mueras’. Llora. ‘Perdóname. Te violé’. Sonrío. ‘Te perdono. Pero defróckate. Vivamos juntos. Te planeé todo’. Confiesa. ‘Desde la misa. Te deseé. Mi masturbación fue real. Pensé en tu verga’. Él asiente. ‘Acepto’. El secreto nos ata. Nadie sabrá. Domingo a domingo, en misa, nuestras miradas queman. En mi cama, azotes, cera, folladas salvajes. Él mío. La iglesia profanada queda atrás. Satisfacción total. Osé. Transgredí. Vivo el placer intenso. Nadie sospecha. Anónimo. Mi obsesión secreta.

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