Domingo por la noche. Aparco cerca de la entrada del edificio. La carretera ha sido eterna. Mi mente rebosa imágenes obscenas. Veo a Monsieur Vidal empalmado, su verga hundiéndose en mi coño. Conduzco distraída, al límite. Mi tanga está chorreando.
Con las maletas en mano, avanzo. Le veo al fondo, sacando la basura. Acelero. Llego a su altura.
El despertar de la pasión: el detonante prohibido
—He elegido.
—Buenas noches, bella. ¿Qué has elegido?
—¡La posición!
—No sé de qué hablas.
Entra al edificio. Lo sigo pegada a él.
—Para, por favor. Lo deseo tanto…
Le cojo la mano y la meto bajo mi falda corta, contra mi coño empapado.
—Estás calada, jovencita.
Retira la mano.
—Solo pienso en tu polla desde hace dos horas…
—Y esperarás hasta mañana. He follado a mi amante toda la tarde. Estoy exhausto. Aprende paciencia. Mastúrbate sola esta noche. Buenas noches.
—Hasta mañana —digo seca.
Llego a casa. Hambre y hora tardía. Tiro las maletas. Cojo mi cepillo del baño. Me desnudo. A cuatro patas, como para ser follada por detrás. Me toco el coño. Delicioso. Meto el mango. Estoy tan abierta y húmeda que entra fácil. Hasta el fondo. Bajo el culo hasta los talones. El cepillo toca el suelo, clavado en mí. Lo aprieto con los pies. Flexiono thighs lentas, amplias. Me follo con el cepillo. Imagino un semental embistiéndome despacio. El placer sube. Diez minutos. Exploto en orgasmo. Contracciones aprietan el mango. Caigo al suelo, destruida. Cinco minutos para reponerme. Ducha caliente. Cama. Mi cuerpo saciado. Lista para follar de verdad.
Al día siguiente, clases rápidas. Distraída por Antoine, barbudo, musculoso. Me mira de reojo. Le devuelvo la mirada. ¿He cambiado? Parezco más receptiva.
Tarde. Vuelvo excitada. Corazón latiendo fuerte. Compro lencería sexy: sujetador y tanga blanco-azul. Me veo irresistible. Pullo blanco corto, falda lila por encima de la rodilla.
Hora punta. Toco su puerta. Abre. Dos besos paternales. Me coge la mano. Vamos a la habitación.
—¿Lista, Marie?
—Sí, llevo una semana deseando que me hagas mujer.
Su lengua fuerza mis labios. La mía responde al calor. Mano derecha en mi teta. Me amasa sobre la ropa. Beso salvaje, lenguas enredadas. Mano bajo el pull.
—Tus tetas gritan amor. Pechos magníficos.
Quita el pull.
—Precioso sujetador. Destaca tus curvas.
Desabrocha. Lo arranca. Tetas desnudas. Frío eriza pezones. Mordisquea, lame. Mano acaricia, pesa, masajea. Coño humedece. Calor invade vientre. Sexo perla. Otra mano bajo falda, roza vulva por encima de la tela. Abro piernas.
—Eres receptiva, Marie. ¿Posición elegida?
—La balanza.
—Quieres empalarte, controlar. Bien. Silla y mesa en el salón.
Solo con tanga, voy allí. Él trae condón, aún flojo. Se sienta en la silla. Me paro delante.
—No estoy listo. Apóyate en la mesa, cámbrate. Baja la tanga despacio. Ver tu culo y coño entre muslos es divino. Con tu cintura fina, nalgas perfectas, vulva peluda… Me pondré duro.
Bajo la tanga lento. Palabras me encienden. Suelto. Cae a tobillos. Ofrecida.
Se levanta. ¿Levrette? No. Manos en lumbares, nalgas. Dedo en surco, roza ano. Baja a vulva. Temblores.
El acto sin límites: placer crudo y visceral
—Ecarte más.
Abro. Muestro intimidad. Dedos en pelos, muslos. Quiero más.
—¡Mi coño! ¡Ocúpate de mi coño!
—Tócate, muéstrame cómo te corres sola.
Mano entre muslos. Cyprine en dedos. Froto raja, clítoris. Gimo rápido.
Sus manos en cintura, amasa nalgas. Dedo en ano, casi entra. Placer nuevo. Mano en muslo, toca la mía.
—Déjame a mí.
Acaricia vello. Masturba clítoris. Entra dos dedos en coño.
—Estás dilatada, mojada. Mi polla lista.
Pone condón. Se sienta. Flexiono, agarro mesa. Polla en nalga derecha. La guío a coño. Entra suave. Sentada, empalada. Me inclino, balanceo. Ondula en mí. Bueno. Muy bueno. Ondulo culo. Gland roza pared anterior.
Agarro mesa. Mano izquierda en teta. Derecha en clítoris. Quiero vaivén. Me levanto, bajo rápido. Locura de empalamiento. Él se tensa. Palpita. Corre en condón. Yo cerca, no llego.
Me retiro. Va a tirar condón. Vuelve con caja. Saca dildo rosa nuevo.
—Sabía que no te satisfaría. Para ti.
—¿Ya tienes?
—No.
—Al sofá.
Baterías. Enciende en vulva. Desliza en ninfas. Vibración instantánea. Grito ‘¡sí!’. Lo hunde rápido. Vaivén furioso.
—¡Sííí! ¡Me has hecho correr!
Retira. Mano en perineo, siente contracciones.
—Adoro esto. Mira, duro otra vez. A cuatro en sofá. Te follo por detrás.
Nuevo condón. Agarra cintura. Entra directo. Penetraciones lentas, profundas. Para, agacha, aprieta tetas.
Apoyo en accoudoir. Él sobre mí. Dedos en clítoris, embiste corto.
Placer sube.
—Oh sí, córrete.
—Arrgh, qué bueno correr en ti…
Orgasmos juntos. Primeros reales. Fundacional.
Se retira. Limpia mi vulva.
—Lección acabada.
Me visto. Comblada. Beso frente. Me da caja con dildo.
—Tuyo.
Subo. Mujer plena. Revindico placer. Pero Vidal ya no basta. Quiero vigor, fougue. Secreto guardado. Osa más.