Skip to content

Mi secreto como modelo desnuda: la transgresión que me enciende

En el taller acristalado del segundo piso, el aire huele a pintura fresca y trementina. Arranco el anuncio del tablón de la uni. ‘Estudiantes, busco modelo para unas horas semanales’. Mi cuenta en rojo clama auxilio. Llamo. Voz grave: Paul. Me da la dirección. Sábado, nueve de la mañana.

El bus 12 me deja frente al edificio. Subo las escaleras de madera, corazón latiendo fuerte. Puerta abierta. Él, entre 40 y 60, pelo revuelto, manos azules de pintura. ‘¡Ven!’. El espacio: caballete, tubos de óleo, sofá rojo cubierto de lienzos. Me ofrece café. Hablamos. ‘Busco modelo para un nu. Tu precio será el mío. 100 euros la hora, tres sesiones semanales’. Seis cientos por semana. Dinero fácil. Pero desnuda.

El despertar de la pasión: el anuncio que lo cambia todo

Dudo. Mi cuerpo tiembla. Imagino sus ojos en mi piel. Calor sube por mi vientre. Acepto. Mañana domingo, dos horas. Me voy con 200 euros en el bolsillo. Compro pollo, vino, postre. Bebo. El alcohol aviva fantasías. Me veo tendida, expuesta. Manos en mi sexo, masturbándome furiosa. Orgasmo largo, intenso. Sudor, gemidos ahogados. ¿Por qué me excita tanto lo prohibido?

Domingo. Vuelvo. Nervios de acero. Paravent para desnudarme. Café quemándome la lengua. Me quito la blusa, falda. Sujetador, bragas. Toalla en la cintura. Corro al sofá. Piel erizada al tocar la tela. Me tumbo, toalla cubriendo el pubis. Él, pincel en mano, me mira. Rubor. ‘¿Cómoda?’. Asiento. Me da un libro: ‘El tedio’ de Moravia. Cecilia posa para un pintor viejo. Como yo.

El acto prohibido: desnuda bajo su mirada

Leo, inmóvil. Sus ojos recorren mis curvas. Pecho subiendo y bajando. Pezones endureciéndose bajo su mirada. Excitation prohibida me moja entre las piernas. Piernas apretadas, conteniendo el pulso en mi clítoris. Dos horas vuelan. Su mano en mi hombro al final. Caliente. Dedos rozan mi pelo. Casi un beso. Toalla cae al levantarme. Ve mis nalgas, caderas. Ríe: ‘Tendré que pintarlas algún día’.

Me visto temblando. Olor a trementina en mi piel. 200 euros más. Bajo las escaleras, piernas flojas. Secreto mío. Nadie sabe. El dinero paga deudas, pero el fuego en mis venas es lo que me hace volver. Miércoles, nueve. Posaré sin toalla. La transgresión me consume. Orgasmos solitarios no bastan. Quiero su mirada devorándome. Vivo por esto. Oculta, intensa, mía.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *