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Mi Primera Follada Prohibida con la Kiné Cachonda

En el salón luminoso de su apartamento haussmanniano, sudo como un cerdo. Amélie me venda la herida en el muslo. Duele, pero su roce me pone la polla tiesa. Chloé irrumpe, contando su aventura en el súper: una tía masajeando la verga de su negro delante de ella. ‘Me he mojado como una puta’, dice. Lesbiana confirmada. Amélie sale a comprar un short nuevo. ‘No lo toques, es un crío’, advierte. Pero la crampe en mi gemelo me dobla. Chloé acude, masajea mi pierna. Sus tetas enormes asoman por el escote. Mi polla late bajo el short roto. No aguanto. ‘Fóllame’, suelto. Se gira. ‘¿21 años?’, pregunta. Miento: 19, casi. Mayor de edad. Me mira la erección. ‘No eres un crío. Tengo ganas, pero rápido. Amélie vuelve pronto’. Su mano sube mi muslo. Me besa. Lenguas enredadas, calientes, húmedas. Mordisquea mis labios. Yo tiemblo. Sus obús aplastan mi pecho. Me tumba en el sofá. Frota su coño contra mi polla. ‘Primera vez, ¿eh?’. Asiento. Me mete mano en el calzoncillo. Tres pajas y exploto. Semen chorrea por su mano. Lo lame. ‘Ahora lo serio’. Me arrastra al baño.

La ducha caliente nos envuelve. Jabón resbala por su cuerpo perfecto. Tetas gordas, culo redondo. Me lava la polla, aún dura. ‘Chúpame’, ordena. Me arrodillo. Su coño depilado gotea. Lamí torpe al principio. Clítoris hinchado. Gime fuerte. ‘Así, cabrón’. Me agarra la cabeza, folla mi boca. Trago sus jugos salados. Me pone de pie. Se arrodilla. Engulle mi verga entera. Boca experta, succiona como puta. Lengua en el glande. No aguanto. ‘¡Me corro!’, aviso. Traga todo. Se levanta. ‘Ahora fóllame’. Apoya las manos en la pared. Empujo mi polla en su coño apretado. Calor infernal. Deslizo adentro. ‘¡Más fuerte!’. Embisto salvaje. Sus tetas rebotan. Azoto su culo. Grita placer. Agua nos empapa. Cambio: me tumba, cabalga. Coño traga mi polla. Sus caderas giran. Tetas en mi cara, chupo pezones duros. ‘¡Córrete dentro!’. Exploto de nuevo. Lleno su útero. Colapso. Besos suaves. ‘Buen chico. Secreto nuestro’. Nos secamos rápido.

El Despertar de la Pasión

Amélie llama a la puerta. Chloé me da el short nuevo. ‘Vístete. Di que descansaste’. Bajo al salón. Amélie entra, short en mano. ‘¿Mejor?’. Sonrío. ‘Sí, gracias’. Chloé guiña ojo. Salgo cojeando, semen seco en mi piel. Nadie sabe. Mi virginidad rota por una diosa lesbiana. Adrenalina del riesgo me recorre venas. En la calle, sonrío solo. Oso más. Mi secreto quema delicioso. Vuelvo al bosque, transformado. Nadie sospecha la follada épica en ese baño. Mi polla palpita al recordarlo. Placer prohibido, mío solo.

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