En la biblioteca de Angers. Frío invierno. Levanto la vista. Ella sostiene un libro de Jung. Tics nerviosos. Piel pálida, ojos huidizos. Me acerco. Hablamos psicología. Mi análisis recién empezado. Nos vamos a un salón de té. Luego, mi estudio diminuto.
Lloró desconsolada. Robada en Buenos Aires. Sin papeles, sin pasta. Bolsa en la consigna. Le presto camisón. Cena caliente. Se acurruca contra mí en la cama. Lágrimas mojando mi piel. Al día siguiente, recogemos su mochila enorme. Se queda ‘unos días’. Papeles en camino.
El Despertar de la Pasión: El Gancho Inicial
Tierna. Muy tierna. Necesita abrazos, besos suaves. Noches enredadas, pero con camisones puestos. No deja que toque su piel desnuda. Yo, bisexual sin etiquetas. He follado hombres, mujeres. Hasta con mi gato, inocente. La alemana nazi anterior lamía mi coño como diosa. Dientes romos, lengua voraz. La eché con billete a Hannover.
Meses con Francine. Salgo al bar de lesbianas. Cóctel dulce. Rubio manicurada me tira los tejos. Habla de matrimonio gay. Odio los contratos. Libertad total. No me enciende. Miro a la de al lado. Pareja: una bourge maniérée, otra joven morena. Cabello castaño largo, sonrisa tímida. Piel mate. Chispas. Miradas cruzadas. Se van.
Vuelvo tarde. Francine celosa. Lágrimas. ‘¿Querías follar?’ Sí, le digo. Besos tiernos toda la noche. Mi coño empapa las sábanas. Ella no da más. iPhone nuevo aparece. Joyas ‘de abuela’. Dinero en efectivo sobre la mesa. ‘Mi parte’. Cena lujosa. Disco. Esa noche, la desnudo. Beso sus tetas. Lengua en pezones duros. Devoro su coño dulce. Gime, corre tres veces. Se duerme. Yo desnuda contra su piel. Placer en el roce.
El Acto Sin Límites: Placer Prohibido al Máximo
Días después, repite. Aprende a meterme dedos. A lamer mi clítoris hinchado. No es experta, pero me hace correrme. Compra tele, microondas, coche. Sale mañanas, vuelve tarde. Fines de semana fuera. ‘Te soy fiel’, llora. No pregunto más. Besos la calman.
Un día, nota: ‘Me voy. Llaves abajo’. Desaparece. Todo intacto. Llamo, buzón. Depresión. Antidepresivos. Timbre. Policía. Él viejo, ella… la morena del bar. Sabrina. Mi corazón late fuerte. Muestro fotos. Francine es Ludivine, ex convicta. Ladrona. Joyas robadas. ‘Buena fe’, dice él. Ella sonríe. Fotografía todo. ‘Quizá devolver’. Quiero que me arreste, me cachee.
Se van. Llama: ‘Sabrina. ¿Un trago?’ ‘Ven a casa’. Llega. Puerta cierra. Labios chocan. Ropa vuela. En banqueta. Dedos en coños húmedos. Lenguas en clítoris palpitantes. Gritos ahogados. Corremos juntas, sudadas. Toda la noche. Follando sin freno. Al amanecer: ‘Tengo hijo’. Dirección en papel.
Secreto guardado. Placer de la transgresión. Nazi, ladrona, poli loca. Nadie sabe. Mi coño aún tiembla recordándolo. Osé. Y valió cada riesgo.