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Diez Días de Ansia: Mi Entrega Total al Placer Prohibido

En el salón de mi apartamento. Diez días sin verlo. Sin besarlo. Sin su polla dentro de mí. El manque me carcomía. No lo admitiría nunca ante él. Pero mi coño ardía por su piel, su boca, su verga dura. Noches imaginándolos desnudos, gimiendo. Nada calmaba mi sed. Porno, cuentos eróticos, masturbación frenética. Inútil.

El anhelo golpeaba de noche. Recordaba su piel rozando la mía. Humedad dulce entre mis muslos. Mi chatita húmeda, que él lamía sin piedad. Deslizaba la mano allí. Me tocaba los pechos, pero solo él endurecía mis pezones. Enfoque en mis dedos empapados. Frotaba el clítoris. Lo pellizcaba. Lo apretaba. A veces, los hundía en mi raja caliente. Gemía con piernas abiertas. Impúdica. Chica en celo. Solo importaba el orgasmo. Espasmos violentos. Gritaba como en porno. Pero era real. Me encantaba masturbarme. No bastaba. Quería su aliento en mi clímax. Joder para él. Que me viera correr.

El Despertar de la Pasión Insaciable

Me preparé para su vuelta. Depilé mi sexo al ras. Ropa que realzaba: corsé ceñido, falda corta. Debajo: guêpière con liguero, tanga, medias. En el espejo, irresistible. Esta noche, lo mimaría.

—Amor mío.

Apenas cruzó la puerta, me pegué a él. Su calor. Su fuerza. Su olor. Mi protector. Beso largo, cuerpos temblando. Sentí su polla hinchada contra mí. Él, mis tetas aplastadas en su pecho. Imagina mis pezones duros. Me quitó la ropa. Vio la lencería.

—Tú eres el regalo.

—¿Te gusta?

—Tú me pones cachondo, pillina.

Indecente. Deseable. Le arranqué la ropa. Quedó en bóxer. La joroba traicionaba su hambre. Froté mis tetas contra su paquete. Ondulaba el culo. Sonreía. Me levantó. Beso feroz.

—Tu lengua sigue viva. La probaré pronto.

—Diez días no me oxidaron.

—¿Abstinencia? Ja.

—Pensaba en ti y me pajeaba.

—¿Todos los días? ¿Vacío?

—Aún tengo mucho. Verifícalo.

Con gusto. Liberé su polla tiesa. Magnífica. Diez días soñándola. Boca en el glande. Calor húmedo. Lengua por la verga. La rodeaba. Lamía.

—Oh, nena…

Agarra mi cabeza. Me la mete a fondo. Chupaba ansiosa. De rodillas en el salón. Ivres de lujuria. Un vecino espiando vería porno live. Mano en la base, caricias en huevos. Boca succionando. Glotona. La follaba la boca. Empujones duros. Yo quieta, tragando.

No aguantó. Aceleré. Quería follarme. Me levantó. Sobre la mesa de la cocina. Abrí piernas en medias. Se arrodilló. Besó mi albaricoque. Temblé.

—Dios…

Su aliento en mi coño. Lengua suave. Explora cada pliegue. Clítoris. Haleto. Gimoteo de puta. Frenaba y lamía fuerte. Titilaba pezones. Experto. Gemía alto. Cabeza atrás. Cerca.

—¡Sigue!

Lengua loca. Me corro. Espasmos. Tetas al cielo. Muslos contraídos. Le aplasto la cabeza. Sigue.

—Para…

Último beso. Sacudida final. Me abraza. Vulnerable.

—Gracias, corazón.

El Acto Crudo y el Secreto Guardado

—Eres bella corriéndote.

—Idiota sexy.

—Culpable.

Beso. Pero no para. Me froto. Tetas en su piel. Él duro aún.

—¿Quieres más?

—Te necesito.

Lo chupo último. Preservativo. Me sienta. Piernas abiertas.

—Vista preciosa.

—Cállate y fóllame.

Obedece. Entra en mi vaina apretada. Llena. Silencio. Sabor. Talones en su espalda. Beso eterno. Amor puro.

—Estás empapada.

—¿Ves lo que me haces?

—Solo empieza, niña.

Va y viene. Coño aprieta su polla. Libera tetas. Chupa pezones. Suspiro. Acelero. Cabeza contra mi fondo. Me balanceo.

—Adoro tus gemidos.

—Han…

Dedos en clítoris. Explosión.

—¡Sí!

—Te avisé.

—¡Te amo!

—¿A mí o a mi polla?

—A ambos.

Empalada y frotando. Grito. Él acelera. Corremos juntos. Cuerpos pegados. Armonía. Beso tierno.

—Bebé, me faltaste.

Nuestro secreto. Intensidad compartida. Osa y vive. Nadie juzga aquí.

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