Skip to content

Mi obsesión prohibida con Marianne en el lunapark de la Costa belga

Lunapark en la digue de la Costa belga. Tarde lluviosa de agosto. Terrasas vacías, playas cubiertas. Tengo 18 años, 1,78 m, 70 kg, pelo oscuro corto, ojos verdes que brillan de oro cuando estoy feliz. Job de verano en Horeca, ahora paro técnico. Entro al lunapark por aburrimiento. Ruido de máquinas, música de fondo. Nadie conocido. Voy a salir cuando una dama me confunde con empleado.

Ella: cuarentona chic, pantalón corsario ajustado, tripa desnuda, top rebosante de tetas, piel bronceada, pelo castaño con mechas rubias. Perdida en el jaleo. ‘Señor, ¿me ayuda? Mi hija Aurélie tiene el jetón atascado en el billar electrónico’. Le digo que no trabajo ahí, pero ayudo. Niña de 12 años a punto de llorar. Con mi navaja, desbloqueo la moneda. Beso baboso de Aurélie en la mejilla. Madre agradecida.

El despertar de la pasión: el roce inicial

Me quedo cerca. Miro: ella clava ojos en mi entrepierna. Jeans ajustado marca mi verga, mis huevos. No intencional. Sus mofletes rojos. Mirada nublada. Me divierte. Vil chico. Me apoyo al lado, cerca. Bloqueo su vista. Consejo a la niña, pego mi pelvis a su cadera. Natural. Ella no retrocede. Presiona más. Respiración agitada. Mejillas ardiendo. Presiono. No bandear, por Dios.

La enlazo por la cintura, piel desnuda bajo palma. Susurro: ‘Estás preciosa’. Baja ojos, ‘Gracias’ sonriente. Espera su iniciativa. Saca monedas del bolso, roza mi paquete con dorso de mano. Eléctrico. Mi verga se endurece lenta, marcada en tela. Semi-oscuridad. Agarra a pleno, palpa fugaz. Retira: ‘Perdón, no sé qué me pasó’. Mis ojos dorados la derriten.

Marianne, se llama. Nerviosa. Sin niña, me follaría ahí. ‘¿Mañana playa? Cabina privada enfrente’. Pido permiso en curro. Noche: me pajeo recordando su mano. Glande al aire, masajeo con índice y pulgar, paumeo la hampe. Fantaseo coños peludos. Duro largo.

Mañana. Playa. Minishort bajo bermuda. Ella en mat de playa, bikini negro elegante, tetas pigeonadas. Pies cuidados, piernas firmes, pubis abultado, seguro velludo. Toseo. Sonrisa: ‘¡Viniste! Pensé que no por mi imprudencia’. Aurélie saluda. ‘Ponte en bañador, usa cabina’. Me quito todo delante. Slip diminuto, paquete lleno, huevos peludos abundantes.

La pasión sin límites: el éxtasis en la cabina

Se sienta cerca. Perfume caro. Mano en mi muslo. ‘¿Sola?’, pregunto. ‘Marido vuelve mañana. No soy de aventuras, nos satisfacemos’. Miente. Mano sube. Provoco: dedo en su muslo, al borde bikini. Semierección. Ajusto verga en slip, mano dentro. ‘¿Cambias mi mano por la tuya?’. Bromeo. ‘Jean. Tutéate’. Verga tiesa, glande asoma.

‘Marido bien dotado. Me gusta que me desees’. ‘Tu madurez me turba’. Llamo a Aurélie: ‘Vete al piso, dúchate, vuelve. Almorzamos con Jean’. Sola. Me arrastra a cabina. Semi penumbra, calor húmedo. Quiero besar. ‘No, déjame’. Baja slip, palpa verga y huevos. Masturba lento. Mano en su coño, ritmo igual.

Baja bikini. Coño peludo abundante. Dedos hurgan. Me chupa glande suave, como helado. Lengua gira. Tetas libres, se masajea pezones. Clapotis de su coño mojado. No aguanto. Empujo cadera. Se endereza, me hace correrse a mano. Jets en pared. Ella convulsiona, orgasmo propio. Nuestros cuerpos desnudos, jadeos.

‘Thanks, delicioso. Explico luego. Cena 21h’. Efímero beso. Se limpia coño con toalla, se viste sexy. Yo uso misma toalla en verga. Almuerzo en restaurante top: sole ostendaise, Meursault. Parecemos madre con hijos. Clase total. Curro llama. Besos en mejillas. Secreto intacto. Osa esta noche. Transgresión viva.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *