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Mi noche prohibida con la madrastra que salvé del canal

Tumbado al borde del canal, bajo el puente, el sol de abril calienta mi piel. Soy SDF, Daniel, solo con mis cartones. De repente, un grito: “¡No, señora, no salte!”. Pluf. Una mujer se arroja al agua. Me desnudo rápido. Agua fría me corta el aliento. Nado, buceo, la agarro por la ropa empapada. La arrastro a la orilla. Un tipo me ayuda. Pompiers llegan. Me tiemblan los dientes, helado hasta los huesos.

Nancy, su hijastra, me ve. Joven, delgada, andrógina. “Ven a casa, te secas”. En su coche, garaje subterráneo, ascensor. Apartamento lujoso. Ducha, peinador del padre muerto. Infusión, aspirina. Me derrumbo en la cama. Fiebre. Anne, la salvada, es enfermera. Cuerpo curvilíneo, treinta años, tetas firmes, sonrisa deliciosa. Me cuida, mano fresca en la frente, torso.

El despertar de la pasión: el detonante prohibido

Días de delirio. Nancy y su novio William me miran como a un parásito. “Clodo”. Discusiones. Oigo todo: me llaman salvaje, peligroso. Preparo cenas, limpio. Una noche solos. Anne llora en el sofá. La consuelo. Beso en la mejilla. Ella gira, me devora la boca. Manos en mi cabeza. Arranca mi camisa. Cuerpos chocan. Sudor, aliento caliente. Transgresión pura: follo a la madrastra de mi salvadora.

Sus labios carnosos chupan mi cuello. Manos bajan, aprietan mi polla dura. La tumbo en el sofá. Rasgo su blusa. Tetas perfectas saltan libres. Pezones duros, rosados. Los muerdo, chupo. Gime bajo, salvaje. Bajamos pantalones. Su coño húmedo, peludo, me llama. Dedos dentro, resbaladizo. Ella jadea, araña mi espalda. Me monta, vaquera feroz. Caderas giran, polla hundiéndose profundo. Carne contra carne, chapoteo obsceno. Olor a sexo, sudor mezclado. La penetro brutal, embistes cortos, duros. Sus paredes aprietan, ordeñan. Grita mi nombre. Eyaculo dentro, chorros calientes. Colapsamos, pegados, temblando.

El acto salvaje: placer sin límites en la carne

Me lleva a su cuarto. Segunda ronda. La desnudo lento. Culo redondo, muslos gruesos. Boca en mi verga: lengua experta lame glande, bolas. Trago profundo, garganta apretada. Casi exploto. La tiro en la cama. Piernas abiertas. Coño chorreando. Entro despacio, saboreo cada centímetro. Follando lento, profundo. Cambiamos: perrito, la azoto. Gruñe placer. Misionero, miradas clavadas. Orgasmo mutuo: ella convulsiona, yo inundo su útero. Agotados, manos entrelazadas.

Nancy y William sospechan. Huyen. Oigo la bronca. Me voy sigiloso, nota para Anne. Meses después, trabajo estable. Anne reaparece. Follamos fines de semana, secreto. Ella fertile, me usa para su hijo. Lo reconozco. Nancy llama. Regreso. Niños: uno mío, otro de ella. Vivo con ellas. Anne me empuja a Nancy. Sofá de nuevo. Brazo en hombro, rozo teta. Salta sobre mí. Boca caliente, lengua invasora. “Te amo”. La follo virgen de experiencia. Gemidos agudos. Tetas pequeñas, coño apretado. La educo: lamidas, penetraciones variadas. Ahora, familia. Dos mujeres, dos hijos míos. Secretos guardados. Placer eterno de lo prohibido. Nadie sabe. Mi obsesión: carne compartida, transgresión viva.

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