En las oficinas de una pequeña empresa cerca del centro de Estrasburgo. Tengo 24 años, estudiante. Verano. Necesito pasta. Limpio con Géraldine. Ella es gritona, vulgar, draguea a todos. Yo soy tímida, discreta. Prude en público. Pero sola con un hombre… cambio.
Todos los noches, limpiamos bureaux para treinta empleados. Géraldine coquetea con jefes. Me cuenta que se folla a algunos. ‘Los casados son fieles, qué pena’. No es un bombón, pero su descaro los enciende. Yo soy más joven, más guapa. Pero ellos caen ante su crudeza.
El despertar de la pasión
La pillo follando en la fotocopiadora. Dos días después, chupándosela a otro. Me voy sin ruido. No me importa. Pero si viene la jefa… despido.
Seis meses sin sexo. Estudios. Me muero de ganas. No soy fácil, pero… Géraldine habla de Pascal, el único célibe que no cae. ‘Tímido como tú. Majo. Prueba’. ‘¡No!’. Pero lo veo. Discreto, guapo. Se aleja de ella. Me mojo. Esa noche, me masturbo pensando en él. Desnuda en su bureau, sumisa.
Voy a su despacho cada noche. Hablamos. Estudios parecidos. Me engancho. Géraldine se ríe: ‘¿Cuándo follas? Te moja la braguita’. ‘Si quiere, que diga’. Nada. Me frustra. Me toco todas las noches. Obsesión.
Una noche, entro desabotonada. Blusa entreabierta. Mini-string, balconette sexy. ‘¿Puedo limpiar tu bureau?’. Rodeo. Me mira todo. Se empalma. Pero nada. Salgo. Rabia.
Otro día, él solo. Géraldine con el guardia. Bajo desnuda bajo la blusa. Un botón. Entro. Vacío la papelera. Tetas libres. Se pone rojo. Para de trabajar. ‘Trabajas tarde, Pascal’. Bredouilla. Me pego. Blusa abierta. Manos en mis tetas. Amasa. Me da la vuelta. Arranca botones. Polla dura. Entra. Gorda, caliente. Me revienta.
‘Ah, puta, tenías ganas. Te arde el coño’. Me taladra. ‘Sí, me encanta’. Me llama zorra, ninfómana, viciosa. Jugo una, dos veces. Dedo en el culo. ‘No’. Lo aparto. Me folla vaginal. Brutal. Bureau revuelto. Grito. Él eyacula dentro. Me pone la polla en la cara. La chupo. Su leche chorrea por mis piernas.
La pasión sin límites
Ruido. Géraldine. ‘¿Amantes?’. Clin d’œil. Él balbucea. Limpiamos el desastre.
Ella: ‘¿Cómo folla?’. ‘Muy bien’. Diez días sin solos. Le dejo nota: ‘Subsuelo, reserva’. Llego. Ocupada por ella y guardia. Pascal llega. Vamos a escaleras. ‘Desnúdate, puta’. Me inspecciona. ‘¿Por qué no culo?’. ‘No me gusta’. ‘Piensa en ello’. Se va. Fría.
Lo odio. Pero quiero más. Fin de semana pensando. Lunes: ‘Tomo la reserva’. Desnuda bajo blusa. Voy a él. Abro. Tetas al aire. ‘Ven al subsuelo’. Espero. Llego desnuda. ‘¿Aceptas anal?’. ‘Sí’.
Me tumba en cartones. Boca en coño. ‘Estás chorreando, cerda’. Me lame. Jugo. Lamé ano. Listo. Polla vaginal. Fuerte. ‘Sí, soy tu puta’. Eyaculamos juntos.
‘Ahora el culo’. Lamé, dedos. Glande en roseta. Entra fácil. Llena. Quema. Luego placer. Acelera. Me masturbo. ‘Me encanta el anal’. Eyacula dentro. Limpio su polla. Sucia, pero lo hago. ‘Ráshate la concha’.
Varias veces más. Me folla liso. Dios. Vacaciones. Desaparece. Quiero más. Tengo su número. ‘Fóllame otra vez’.
Secreto guardado. Géraldine sabe, pero calla. Ose. Satisfecha. Vicio puro. Interdito delicioso. Solène.