En la habitación de la colonia veraniega, 1975. Regresamos exhaustas. Sylvie de pie, pero rendida. Le ofrezco ayuda en el economato. Pierre vigila nubes negras. Tras almuerzo, beso suave en sus labios. Ella bromea: «¿Ayer el economo y hoy el director?». Me congelo. Ojos perdidos. «¡No pongas esa cara! Te expliqué ayer. Espero que pronto un abrazo todos juntos». Sonrío, apoyo cabeza en su hombro. «Tienes razón, pero mi juventud fue distinta. Me confunde. Echo de menos a Corinne. ¿Mañana bajo a la base?». «Seguro. Ahora, siesta». La veo irse. Teléfono suena. Nora pide auxilio: tormenta arrasa campamento. Todo empapado. Pierre organiza. «Verás a Corinne antes». Tres viajes en furgoneta y 4L. Noche tarde, me duermo en brazos de Corinne. Desnudas, pegadas. Solo besos tiernos, ojos en ojos. Días ocupados. Sin repetir base náutica. Una noche, Nora se une. Ternura domina cuerpos. Otra, Héloïse. Calor sube. Intenta mandar. Pero Corinne y yo imponemos ritmo. Orgasmo libera. Yacemos: Corinne y yo lado a lado, Héloïse pies arriba, entre nosotras. Sonrisas. Sus manos acarician muslos. Suavemente. Mecánicas. Pregunto su pasado. «¿Desde cuándo tan liberada?». Sonrisa. «Mi coñito siempre inquieto. Adolescente, en colonia, con amiga en tienda. Fantaseamos chicos. Nos masturbamos lado a lado. Oía sus dedos. Olor ajeno. Oscuridad. Luego, sábado. Casa vacía. Cousina Isabelle. Recuerdo noches pajeras. Llego mojada. Me desnudo. Entro habitación: ella, camiseta, culo al aire, masturbándose con tu libro, Nath. Anaïs Nin. Nos miramos, idiotas. ‘¿Qué haces?’, dice. ‘Masturbarte en mi cama’. ‘¿Y qué? Quería leer’. ‘¿Para pajearte?’. ‘Sí. ¿Tú qué haces desnuda?’. Río. ‘Lo mismo’. ‘Ven, leamos juntas’. Calla. Abre piernas. ‘Qué rico. Muéstrame cómo te tocas, Lolo’. Miro su mano en toison rubia. La mía, negra espesa. Empiezo. Excitada. Impúdica. Ella observa. ‘Quiero verte’. ‘Ponte encima, invertida’. Su coño sobre mis ojos. Dedos en ella, clítoris. Sé que me ve. Sudo. La agarro. Lengua en su coño. Primera vez. Dulce. Sirupeux. Gime. Baja pelvis. Siento calor en mi intimidad. Ella lame. No pensamos. Eyaculamos juntas. Gritos. Repetimos todo día. Llega su novio vacacional, Michaël. Sale con albornoz. Bajo. La veo chupándosela. Ojos brillantes. ‘Michaël, mi prima Héloïse. Chupa divino’. Él gira. Yo atónita. ‘Ven, te la presto’. Trío nace. Él ignora nuestros juegos. Manos furtivas. Noche, pareja amigos une. Revelamos lesbismo. Chicos se tocan viéndonos. Descubro mando. Grificante». Mientras cuenta, manos de Héloïse bajan. Dedo roza mi coño empapado. Baja a ano. Corinne igual. Simetría. Le devuelvo. Encuentro mano de Corinne en su raja. Ballet. Subimos. Clítoris. Bajamos. Ano. Introducimos índices. «Me turbáis». Empujo fuerte. «¡Sigue!». «Excitada. Mano en coño. Ella mira. ‘Ponte encima’. Lengua en coño primo. Ella cede. Eyaculamos». Dedos suyos en culos. Nuestras manos libres pajeras. Enculamos con índices, luego medios. Lucho. Gano. Dominio mío. Onda me lleva. Placer irradia. Corinne arquea. Sale. Yo sola en ella. «Ahora pájate. Impúdica. Violento». Se masturba frenética. Yo labro ano. Explota. Cabeza loca. Pulgar boca. Recroquevillada. Llora. La acunamos. «¿Bien?». «Sí. Primera vez cuidada. Perforáis caparazón. Quiero mimos». «¿Eric?». «Sexo, no corazón. Prefiero vosotras». «¿Más lesbi?». «Solo vosotras. Adoro chicos. Pierre atento». Duerme. Sacamos sacos. Nos arropamos alrededor. Sueños rosas. Secreto guardado. Osadía satisface. Interdito vibra en piel.
La noche prohibida con Héloïse: placeres compartidos en la colonia de 1975
- by Phoenix