En el bar del Comercio, sábado a las 18 horas. Me siento nerviosa. Cerveza fría en la mano. Leo ‘Historia del Ojo’ de Bataille. Palabras que queman: sexo, orina, pollas erectas. Mi coño palpita. Nunca deseé mujeres. Pero ahora, impaciencia de colegiala. Culpa y excitación se mezclan.
Sorprendida por los mails tras ‘Una sumisión inesperada’. Algunos dudan de la verdad. Me río. Si no lo hubiera vivido, yo dudaría. Una lectora me empuja a llamar a Karine. Dos meses después de esa noche loca con Pierre.
El Despertar de la Pasión
Marco. Voz dulce responde. Tono autoritario: ‘¿Conoces a Pierre?’. Silencio. ‘Pierre casi calvo, con sobrepeso’. ‘Entonces eres Marjorie’, dice. Abasourdada. Él lo contó todo. ‘Me dijo que llamarías’. Manipulada a distancia. Voz caliente me eriza la piel. Onda de placer recorre mi cuerpo.
‘¿Qué quieres?’. ‘Hablar de Pierre’. ‘Nos vemos sábado, bar del Comercio’. ‘Yo con pañuelo rojo y boina. Tú, libro de Bataille’. ‘Buena elección’, ríe. Temblor como con Pierre. Cuelga. Floto.
Día libre. Recojo a mi hija. Cenamos. ‘Estás feliz, mamá’. La abrazo. Felicidad pura. Luego, la dejo con mis padres. Pretexto guardia. 17 horas. Compro el libro. Flaneo. 17:30, en el bar. Primera cerveza. Dos rubias entran. Ninguna es ella. Hombre guapo me mira. Lo fulmino. Se va.
Rubia tetona entra. No lleva pañuelo. Me hundo en el libro. ‘Marjorie’. Levanto la vista. Tailleur ajustado. Rubia preciosa, melena media, flequillo. Quita boina. ‘¿Puedo sentarme?’. Silencio incómodo. Saca sobre de fotos. ‘De Pierre’. Rojo como tomate. Yo desnuda, expuesta, puta barata. Michel las tomó esa noche. ‘No quería que circularan en internet’. Guardo en chaqueta. Tiemblo.
La Pasión sin Límites
Se llama Pascale, no Karine. Código para follar con Pierre. 24 años. Lo conoce desde niña. Amigo de su madre. Poeta, músico, culto. ‘La luz sale de sus ojos verdes’. Recuerdo esos ojos. Me derrito. Lo pinto vulgar. ‘Jugó para salir del hospital’. Pide cervezas. ‘Se tuteamos’. Bebo rápido. Cuarta cerveza. Mareada. 20 horas. Confío.
Huérfana. Pierre paga estudios. Amante fiel. Fotógrafa. ‘¿Posarías desnuda?’. ‘Sí’, susurro. Dedos fríos tocan míos. ‘¿Quieres mujer?’. Asiento. ‘Ve a los aseos, derecha. Cierra. Vuelvo en tres minutos’. Coño empapado. Entro. Espero. Mujer sale. Me mira raro. Cierro. Excitada. ¿Masturbarme? No diré que no.
‘Oye, Marjorie’. Abro. Entra. Cierra. Me pega a la pared. Boca en mi boca. Lenguas se enredan. Frío en piel. Manos bajo camisa. Araña vientre, espalda. ‘Quiero tus tetas’. ‘No aquí’. Pero me aparto. Desabrocha sujetador. Tetas libres. ‘Hermosas’. Las sopesa. Chupa pezones duros. Besos fieros. Orgasmo cerca.
Baja pantalón y braga. Desnuda casi. Dedo en coño. Mouille. Lamida clítoris. Dos dedos en culo. Fuego. Dos orgasmos. Me agarro a su pelo. Lengua en intimidad. Sabor propio en su dedo. ‘Date la vuelta’. Desnuda total. ‘Bonito culo’. Mordida. ‘Cámbrate’. Frío metálico. Dildo. ‘Sí’. Lame ano. Entra en coño. Tercer orgasmo. Vida plena.
Me visto. Quita ‘Aseos fuera de servicio’. Audaz. Vuelvo al bar. Todos saben. Pierre ahí. Con rusa guapísima, Esther. ‘Buenas noches, Marjorie’. Blonde, pelirroja, yo morena. Alrededor de él. Noche empieza. Secretos guardados. Osé. Satisfecha. Placer prohibido me fascina. Ninguna lesbiana. Solo carne viva.