Skip to content

La Noche en que Compartí a mi Esposa con Vincent

En el salón de nuestra casa. Sylvie y yo llevamos dieciocho años juntos. Ella, morena voluptuosa, pechos grandes y pesados, vientre redondo pero irresistible. Yo, moreno delgado, cuarentón promedio. Siempre fantaseé con un trío. Le costó años aceptarlo como tema. Ahora bromea: ‘Si follo con otro, tú no estarás’. Este sábado, Vincent llega de París. Mi mejor amigo, alto, atlético, 44 años. Lo conoce hace quince. Hemos hablado de esto. Él tuvo una experiencia inolvidable. Confío en él. Nada premeditado. Llegada a las 20h. Aperitivo. Charla banal: mundo, cine, trabajo. Sylvie en falda y blusa ajustada. Entrada dulce-salada. Vino blanco. Calor del salón. Botella vacía. ¿Segunda? ‘Estaré borracha’, dice ella. ‘Todos lo estaremos’, respondo. Postre. Segunda botella casi ida. Champán de Vincent. ‘¡Loca, me pondré mala!’, protesta. ‘Los niños están con tus padres. Relájate’. Coupes. La sigo a la cocina. Se estira por ellas. Detrás, acaricio sus pechos sensibles. ‘Para, me excitas. Ve con tu amigo’. ‘Me encantan tus tetas’. ‘Yo también, pero no estamos solos, Eric’. Mi corazón late fuerte. ¿El momento? ‘Mejor que seamos tres’. Sonrío. ‘Eres idiota. Ve a abrir’. ‘Seguro que Vincent quiere ver tu sujetador y lo que hay debajo’. Vincent entra. ‘¿Me dejáis solo?’. Cambio de tema. Me siento mal. Pesado. Conversación sobre un libro. Apuesto. Pierde Sylvie. ‘Todo lo que quieras’, dice. ‘Abre la blusa’, pide él. Silencio. La miro. Bebe champán de un trago. Detrás de ella, desabrocho primer botón. Sus manos en las mías. Segundo. ‘Ya lo vio’, dice riendo. ‘No veo nada. Como en bikini. Eric dice que son preciosas’. ‘¡¿Lo dijiste?!’. ‘Tal vez’. Desabrocho los últimos. Ecarte los fados. Beso su nuca. Silencio total. ‘Mucha luz’, susurra. Apago. Luces vecinas. Beso profundo. Baja una tirante. Libero un pecho. Pino el pezón. Duro. Tiembla. Desabrocho sujetador. Cae. Se los peso. Lácteos, pesados, aréolas anchas. Vincent cerca. Giro su silla. Ojos cerrados. Boca de él en sus tetas. Lame. Chupa. Zona erógena. Respira agitada. ‘Sí, así… lame… despacio…’. Lo agarra. Se levanta. Bajo mano a falda. Bragas húmedas. Él alterna pechos. Sube rápido. ‘Caresa… lame… más fuerte… ¡Oh, qué bueno!’. Orgasmo brutal. ‘A la habitación’.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *