Panadería del pueblo. Agosto. Calor infernal. Cielo azul cegador. Sol que quema la piel. Bajo la cuesta desde la villa. Bermuda ajustada. Camiseta vieja. Chanclas. Los demás se doran en la piscina. Primero, terraza del café. Cerveza fría. Cigarrillos comprados. Doce y diez. Pueblo desierto. Cada sorbo refresca la garganta reseca. Sombra bajo el toldo. Soledad deliciosa. Cuatro parejas en la villa. Necesito este aislamiento. No olvidar el pan. O me linchan. Cruzo la calle principal. Silencio total. Entro. Campanilla suena. Nadie. Espero. Tres minutos. Cuatro. Solo entre éclairs rancios, croissants tiesos, pains perdus. Pasos apresurados desde el obrador. Baja ella. Morena espectacular. Sonrisa angelical. No es guapa. Es un cañón. Avión de caza. Piernas flaquean. Corazón galopa. Pupilas dilatadas. Polla dura en el bermuda estrecho. ‘Bonjour’ luminoso. Casi me desmayo. Minifalda crema ceñida. Sandalias de tacón. ¿Qué hace una diosa aquí? ‘¿Qué desea?’ Deseo todo. Todo de ella. ‘Eeeh, cinco baguettes y dos rústicos, por favor.’ ‘¡Familia numerosa!’ ‘Somos un grupo en la Villa de los Riachuelos, arriba.’ ‘La conozco. Amigos de los dueños.’ ‘Genial allí.’ ‘¿Cuánto os quedáis?’ ‘Nos vamos mañana. Dos semanas ya.’ ‘No os vi antes. Vuestro amigo Paul bajaba.’ ‘Ahora entiendo su sonrisa.’ ‘Me tiró los tejos.’ ‘¡Pillo! Yo haría lo mismo. Eres alucinante.’ ‘No exageres.’ ‘Apareciste como un sueño.’ ‘Gracias. Siete euros veinte.’ Entrego diez. Tiemblo. Me mira. Moneda en el plato. ‘¿Una pregunta?’ ‘Claro.’ ‘Os vais mañana. No volveréis. Perfecto.’ Silencio. ‘¿En pareja?’ ‘Sí.’ ‘¿De Lille?’ ‘Sí.’ ‘Mi hombre, Hubert, duerme arriba. Panaderos siestan. Me metió mano en la braguita, rozó el clítoris y se durmió con dedos dentro. Bajé. Tú estás aquí. Guapo. Me dejó a medias. ¿Me ayudas? Discreto.’ ‘Eh… eh…’ ‘¡Sí!’ Cierra puerta. Llave. Me arrastra al fondo. Beso en mejilla. Mano apretada. Inmóvil. Beso en boca. Respondo tímido. Manos en caderas finas. Me guía manos a culo perfecto. Tiemblo. Carne de gallina. Intimidado. Rozo nalgas. Ella masajea polla por bermuda. Lengua dulce. Saliva vainillada. Baja pantalón y calzoncillo. Acaricia verga y huevos. Se arrodilla. Engulle todo. Saliva abundante. Chupa voraz. Placer brutal. Me contengo. Labios gruesos envuelven. Boca somptuosa. Se levanta. ‘Sin preliminares. Estoy empapada. Fóllame ya.’ Me sienta desnudo en silla. Levanta falda. Baja tanga. Se empala a horcajadas. Estupefacto. Pasivo. Excitado. Baja y sube lento. Mordisquea labios. Coño caliente, húmedo. Sueño. Vine por pan. Me folla la mujer más bella. Acelera. ‘¡Más fuerte! ¡Rápido! ¡Sí, campeón!’ No hago nada. Solo recibo. ‘¡Amasa mi culo! ¡Destrózame!’ Agarro nalgas. Embisto minutos. Lenguas enredadas. Eyaculo. Explosión. Minutos después, abre puerta. Beso final. Calle. Semen gotea en calzoncillo. Cigo. Subo cuesta. Piernas algodón. Aturdido. ‘¡Mierda! Olvidé el pan.’ Sonrío. Mentiré: cerrado. Secreto mío. Transgresión pura. Placer intenso. Nadie sabrá. Satisfecho. Osado.