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La Estatua del Pájaro: Mi Placer Prohibido en las Sombras de Chicago

El atardecer caía sobre Chicago, asfixiado por el calor. El aire seco como un coño viejo. En mi oficina, restos de hamburguesa de Jack enfriándose. Bajo el escritorio, Karen, mi asistente, chupaba mi polla como diosa del porno. Pantalón a los tobillos. Sus labios apretados, deslizándose. Mi glande golpeaba su paladar. Mano izquierda en mis huevos, derecha en mi muslo. Sudor pegajoso por el día entero, pero ella no paraba. Me hundí en el sillón sueco, gimiendo bajo.

De repente, un tipo impecable en traje italiano de 5000 dólares plantado frente a mí. Ni lo oí entrar. Toqué la cabeza de Karen. Ella gruñó, aceleró. La aparté. ‘Karen, no estamos solos’. Ella miró, tranquila. Salió meneando las caderas, pasando por él sin pudor. Remonté el pantalón, avergonzado. ‘¿Detective Don Booth?’. Voz helada, flemático británico. Delmare. Cambrioleur. Me contrata para recuperar una estatuilla de pájaro carpintero en oro, diamantes, esmeraldas. Robada por su socio, Jesús Mercador, rumbo al México por caminos discretos. Papelito con nombre: ‘Je Suce Mercador’. Karen entró: ‘¿Tú suce quién?’. Risas por ‘Jesús’. Pagué bien. Partimos al sur.

El Despertar de la Pasión

Washington, Missouri. Hotel mugriento. Bar desierto. Interrogué al patrón, panza cervecera. Nada. Karen mostró foto de Mercador. Él cedió por ‘condiciones’. La seguí a la trastienda vía callejón. Subí a contenedor hediondo. Lucarna: ella de rodillas, tetas fuera, mamando su polla gorda. Boca caliente, experta. Él contra el escritorio. Luego, ella jupe arriba, culotte aparte. Él la folló por detrás, amasando pechos. Yo me pajeé furioso sobre la basura. Él eyaculó en su culo. Yo grité, orgasmo. Cubo cedió. Caí en ordures, polla fuera, semen en dedos. Apestaba a muerte.

La Pasión sin Límites

Karen sacó info: Mercador en japonés viejo al sur. Al día, Dob Nooth, mi ‘doble’, con Clara, rubia tetona. Otro detective por el pájaro para Pitterson rico. Alianza. Tren primera clase. Manos en muslos. Clara sacó polla de Dob, masturbó. Karen mía. Competencia. Se subieron encima, sincronizadas. Subían, bajaban. Coños apretados, gemidos ahogados. Tetazas botando. Eyaculamos fuera, semen everywhere. Ellas vexadas, empate.

Barichitogga, pueblo fantasma polvoriento. Hotel cutre. Jesús ahí, bajito, calvo. Le acorralamos. Pollo en mano temblorosa. ‘Tómenlo, déjenme’. Huyó. Nooth se lo llevó a su jefe. Más pasta. Secretos intactos. Volví a Chicago, polla dura recordando. Nadie sabe mi vicio: transgredir, follar en lo prohibido, cazar placeres sucios. Osa, y vive.

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