En la calle, un lunes banal. Dorothée, 28 años, bibliotecaria libre, pedalea colina abajo. La saludo. Charla ligera, risas. Se va. En dancer, piernas tensas. Baja su culo sublime sobre la silla puntiaguda, inclinada. Desliza voluptuoso hasta engullirla. Flash. Mi polla se endurece al instante. Imagino mi verga en vez de esa silla. Secousses del camino me contraen. Erección brutal. Esa noche, me corro repitiendo la escena en bucle.
Obsesión crece. La busco. No tengo su número. Vago por sus rutas. Una noche, la encuentro. Me nota raro. Me invita a un bar. Sentada en silla alta, ojos grandes, boca sensual, pechos con pezones duros bajo la camiseta. Olvido su culo. Declaro amor. Me toma la mano. ‘Soy lesbiana, Pierre. Vivo con Julie’. Golpe. Pero intercambiamos números.
El despertar de la pasión: el detonante fatal
Semanas después, me llama. Quiere cenar. Su pareja quiere conocerme. Acepto. En su piso, su bici atada abajo revive el flash. Julie, madura, sexy en vaqueros. Dorothée en falda, tetas arrogantes. Julie: ‘Queremos un hijo. Tú, el donante. Solo semen, nada más’. Propone coito mecánico. Me resisto. ‘Quieres follarla’, dice. Besa a Dorothée con fuerza. ‘Esto no es para ti’. La manosea obsceno. Huyen. Me voy.
La llamo. Rompió con Julie esa noche. Libre. Viene a mi casa un domingo. En mi salón. Ríe. ‘Leo tus pensamientos. Te alegra mi ruptura’. La abrazo. Beso suave. Manoseo su culo divino. ‘Primera vez con hombre’, dice. Me desnuda torpe, curiosa. Explora mi polla. ‘¿Con esto me follarás?’. La desnudo. Adoro su culo desnudo. Lengua en su coño depilado. Gime. Corre brutal.
El acto sin límites: pasión desatada
Me pide: ‘Lámeme la concha’. Entre sus muslos. Sabor dulce, adictivo. Clítoris hinchado. La devoro. Otro orgasmo la sacude.
Ahora, el acto. Me tumba. Misionero lento. Su coño caliente me engulle. Tiembla. Yo controlo. Ella me monta. Espejo: su culo traga mi polla como la silla. Sube, baja. No resisto. Eyaculo profundo. ‘Tu semen quema, es bueno’. Se va. Llama: le robaron la bici.
El secreto queda. Ese culo me obsesiona aún. Transgredí tabúes: lesbiana virgen en mi cama. Placer intenso, prohibido. Nadie sabe. Satisfacción pura de haber osado. Vuelvo a por más.