En el dormitorio de mi casa en el pueblo africano. La noche cae pesada. Liriam, mi amigo de infancia, capitán militar, me mira fijo. ‘Si me muero en misión, cuida de mi familia. Sobre todo de Alicia. Sé su amante. No quiero que caiga con cualquiera’. Su mujer, Alicia, curvas firmes, lactando aún, nos observa. Mi polla late bajo el pantalón. Transgresión pura. Él insiste. ‘Esta noche, los tres juntos. Sella el pacto’. Temblor en el estómago. Mi primer trío. Carne de gallina.
Alicia se acerca. Piel suave como seda. Mis dedos largos, de organista, recorren su espalda. Frío erótico la invade. ‘Qué piel tan dulce’, murmuro. Ella gime bajito. Liriam desnudo ya, polla erguida. Yo ayudo a Alicia con su vestido. Pechos llenos, pezones oscuros goteando leche. Mi mano baja. Coño empapado. ‘¡Me orinó!’, digo inocente. ‘No, idiota. Es su jugo. Prueba’. Huelo. Aroma almizclado, adictivo. Mi verga crece dura.
El despertar de la pasión prohibida
Ella me desnuda. Slip abajo. ‘¡Joder, qué pedazo de polla!’, exclama Alicia. Más grande que la de Liriam. Sus ojos brillan. Manos expertas la acarician. Yo chupo sus tetas. Leche tibia en mi lengua. Dulce, salada. Dedos en su raja. Chorros calientes mojan mi palma. Bajo la cabeza. Buço negro, húmedo. Lengua adentro. Sabe a mar, a sexo puro. Ella tiembla. Primer orgasmo la sacude. Gritos ahogados.
Subo. Mi polla roza su entrada. Liriam asiente. ‘Métela’. Empujo lento. Carne apretada me envuelve. Calor abrasador. Llego al fondo. Sus muslos me atrapan. Bombeo suave. Ritmo crece. Sudor perla. Sus paredes masajean. Ella arquea espalda. ‘¡Más fuerte!’. Orgasmos la parten. Yo resisto. Finalmente, exploto. Semen caliente inunda su útero. Geyser imparable. Liriam folla después. Yo miro, exhausto.
El acto sin límites en la cama
Despierto de madrugada. Alicia mama mi polla en la penumbra. Labios calientes succionan. ‘Cómeme’, susurro. Se monta. Coño resbaladizo traga todo. Rebota salvaje. Tetas saltan. Leche chorrea. Agarro sábanas. Su orgasmo me aprieta. Descargo otra vez. Liriam ronca ajeno. Secreto nuestro.
Días después, rutina prohibida. Alicia vive conmigo. Madre convaleciente ignora gemidos nocturnos. ‘¿Qué ruidos?’, pregunta. ‘Amor, mamá’. Liriam parte tranquilo. Yo follo a su mujer a diario. Dedos mágicos en su clítoris. Polla monstruosa la destroza de placer. Niños duermen. Vecinos sospechan. Pero el pacto sella todo. Venganza contra terroristas: follar su legado. Lisette llega de Bélgica. Ve nuestra intimidad. ‘¿Escándalo?’, pregunta. ‘Bendición de él’. Ella suspira, sola. Yo, saciado. Transgresión vive. Placer intenso, intocable. Nadie juzga aquí. Solo éxtasis crudo.