En la puerta de la habitación de la suite nupcial. Mi primo, camisa puesta, polla tiesa y brillante de corrida. Mi tanga hecha jirones, no cubre mi coño. Tetas al aire. Minifalda y blusa tiradas en el salón.
Sobre la cama, la novia con su vestido de ceremonia subido hasta la cintura. El testigo, desnudo salvo calcetines, clavado hasta el fondo en sus muslos abiertos a 180 grados. Nos miran boquiabiertos.
El despertar de la pasión: la irrupción en la suite
—¡Marjorie! ¡Puta! ¡El día de nuestra boda!
Ella, serena: —¡Y tú, cariño? ¡Vienes a sermonearme con la polla al aire, llena de leche! ¿De esta tía tetona con tanga colgando? ¿Tu prima, no? ¡Qué cara!
El testigo, Fabien, el más avergonzado. Clavado en la novia del novio. Eyacula por la sorpresa. Chorros en el vientre, vestido, moqueta. Polla a media asta. Quiere huir. Ella lo frena: —¡Tú te quedas!
—¿Uno a uno? —dice ella—. ¿Seguimos la noche de bodas? ¿Cómo?
Él protesta. Ella contraataca. Igualdad. Propone partida a cuatro. O tríos. Yo chupo la polla de Fabien. Sabe a corrida. Se pone dura. ¡Qué verga de mulo!
La pasión sin límites: orgía desenfrenada
Rodolphe pone a Marjorie a cuatro patas, vestido sobre la cabeza. La penetra. Ella gime: —¡Sí, fóllame fuerte! ¡Me corro!
Me subo al king size. Rodolphe me folla vaginal y clítoris. Explosión. Grito. Marjorie me besa, aprieto sus tetas. Ella se corre.
Cambio. Quiero su leche en mi coño. Contraigo. Él mira a su mujer empalada. Dedo en su culo. Siente la verga de Fabien. Cascada de orgasmos. Corridas dentro.
Pausa. Champán. Lo vierten sobre nosotras. Lenguas lamen. Duchas. Folleteo resbaladizo. Risas. Sesenta y nueve con Marjorie. Coño depilado, clítoris hinchado, lleno de leche.
Al amanecer. Despierto con polla entre nalgas. Es Rodolphe. Abro piernas. Me folla. Ve a su mujer con Fabien. Pide cambio. Me abre el culo. Dolor. Me masturbo. Eyacula dentro. Total: perdí todas mis virginidades.
Secreto guardado. Nadie sospecha. Esa noche, transgredí todo. Placer prohibido. Intensidad única. Orgasmos reales. Sueños de niña cumplidos. Satisfacción profunda. Osé. Y valió cada riesgo.