Skip to content

El Vientre Prohibido: Mi Secreto con Pierre en el Boudoir

En el boudoir de la casa Hérédia en París, 14 de julio de 1898. Seis meses sin Pierre. Mi vientre redondo del octavo mes atrae sus ojos. La familia lo adula. Henri, mi marido cornudo, sonríe. Al café, lo arrastro aquí. Me siento en la causeuse. Él queda de pie. Le suelto la bomba.

—¿Soy el padre?

El Despertar de la Pasión

—Sin duda. ¿Por qué desapareciste?

—Necesitaba pensar. ¿Y Henri?

—Se lo conté todo. Lo planeó. Disfruta ser cornudo. Mi barriga tuya lo enciende.

Me mira incrédulo. Le explico: Henri imagina cómo me follas, me enculeas. Quiere que nazca tu hijo en su nido. Por eso te cortejó. Quiere humillación sutil. Prueba: otoño, viaje a Países Bajos con nosotros. Escuchar a las puertas.

Dudo. Me burlo: ¿Tan poco cochino? Subo mi vestido amplio. Nada debajo. Línea oscura del pubis al ombligo. Lo lanzo al suelo. Senos duplicados, pesados. Pierre cae de rodillas. Toca mi vientre. Tiemblo. Sus manos suben. Empalma mis tetas. Suspiro fuerte. Boca contra boca. Se desnuda.

El vientre nos separa. Me arrodillo en el tapis. Codos en cojines calientes. Ofrezco mi culo.

—Ven por mi vicio…

Sus dedos abren mis nalgas. Lengua en mi ano. Chupa. Mojo. Empuja su verga dura. Entra despacio. Mi culo lo aprieta. Gimo bajo. Él bombea. Fuerte. Profundo. Sudor. Olor a sexo. Mi clítoris palpita. Me corro gritando. Él eyacula dentro. Calor. Plenitud prohibida.

Días después, el parto. Chez mis padres. Contracciones. Camino. Me apoyo en la pared. Flexiono piernas. Alivio. Sola, bajo el edredón. Mano en mi coño. Masturbo. Dedos dentro. Inundo sábanas. Agua rompe poco a poco. Senos hinchados. Los aprieto. Quiero correrme. Pero contracciones cortan.

Sueño con Pierre. Su puño en mi vagina. Orgasmo brutal. Nadie se atreve. Miedo al bebé. Cobardes.

Entra el médico. Enano calvo. Con sage-femme, Louise, madre. Abandono pudor. Me agito. Me corro. Breve. Dolorosa. Piensan contracción. Cambian sábana. Me obligan a acostarme.

La Pasión sin Límites

—No, déjame caminar.

—Acuéstese. Levante piernas.

Me hurga. Duele. Bloqueo. Grito. Lloro. Syncope. Férulas. Bebé sale magullado. Niño. Lo alejan. Sola. Desesperada.

Madre cuenta: veia cava comprimida. Por estar de espaldas.

Médico regresa: «¡Hagan más! ¡Revancha contra boches!»

—¿Por qué me desmayé?

—Estaba de espaldas demasiado.

—Todo bien hasta que me obligaste.

—No soy contorsionista.

—¿Tu comodidad o la mía? ¡Fuera!

Secreto guardado. Henri goza en sombras. Yo, osé. Placer intacto. Transgresión mía. Vientre marcado. Bebé testigo. Nadie sospecha mi vicio. Satisfacción profunda. Osadía eterna.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *