En el teatro. Oscuridad cómplice. Luces tenues. Olor a incienso que tapa el champú falso. Te hablo de un tiempo que los de menos de veinte no conocen. Acepté un montaje en un teatro erótico. La jefa, una matrona dura, avisó: fingir al máximo. El público pagaba caro. Debía creer que follábamos de verdad. Solo mimábamos. Una actriz preguntó por qué no follar en serio. Más fácil, dijo. No era buena mimando. Le respondieron: IVA al 33%, no al 18%. Un actor replicó: te acabo en camerinos. Usábamos trucos. Espejos para felaciones falsas. Godemichés con venas reales en la boca. Semen de champú en el vientre.
El público: voyeurs avergonzados. Se esconden al entrar y salir. Preocupados por su polla tiesa. No eyacular en el slip. Fáciles de engañar. Parejas: ella arrastrada, queriendo huir. Equipos de rugby borrachos. Japoneses murmurando. Les dábamos simulacros. Luces, música, diálogos crudos. Actrices cerca, tentadoras. Al salir, todos juraban copulas reales. La matrona feliz.
El Despertar de la Pasión
Misma época. Otra obra. No erótica. Clásica casi. Ella se sienta en mis rodillas. Cuenta males. Peleas con madre. Ya la habíamos hecho varias veces. Entre medias, se volvió mi novia. Una noche, post funión, nos quedamos. Follando en escena. Luces plenas. Vivaldi a todo volumen. Nos dormimos ahí.
Al amanecer, Martine: adoré. Mi fantasía: follar en plena obra. Le propuse el erótico. No. Ese público no. Sabía que fingíamos. Sugerí la escena de la madre. Detrás del escritorio. Larga. Nadie vería. Primera noche: imposible. Público flojo. Amorfo. Concentramos todo.
La Pasión sin Límites
Siguiente noche. Jóvenes entusiastas. Nos animan. Llega el momento. Ella, la chica en crisis familiar, se queja. La consuelo. La invito a mis rodillas. Levanta falda. Me monta. Siento su clítoris húmedo en mi verga hinchada. Primer paso. La levanto en la frase: ‘Cuéntamelo todo’. Penetro. Deslizo adentro. Emoción nos paraliza. Ella recita saboreando. Mi sexo hundiéndose en su coño cada vez más mojado.
Se mueve: ‘Mi madre me agarró del pelo. Me sacudió así’. Balanceos que nos follan. Placer eléctrico. ‘Me defendí. Resistí. Me debatí’. Llora. No previsto. Perfecto. Sollozos con tiritones. Ritmo calculado. Orgasmos nos parten. Baja serena. A camerinos. Se limpia. Yo sigo. Monólogo improvisado. Me visto a prisa. ‘Qué pesada. Cree que solo escucho sus tonterías. Le dio una paliza su madre. ¿Y qué? Esa manía de sentarse en mis rodillas. Mi mujer sospecha’.
Fin sin fallos. Elogios: escena conmovedora. Nadie sospechó. Machinistas ciegos. En teatro normal, ¿quién imagina follada real? En erótico, nadie cree finges. Quisimos repetir. Pero nos separamos. Cachets bajos. ‘Me habría follado en este lío’, dijo al irse. Secreto intacto. Adrenalina del riesgo. Placer visceral. Transgresión pura. Nadie sabe. Solo yo. Anónimo.