En mi dormitorio, el aire espeso del verano me ahoga. Alta, rusa de fuego, 1,75 m de curvas perfectas. Pechos pesados, 95C, blancos como leche, pezones rosados duros. Cintura fina, caderas anchas, culo cambrado que enloquece. Vello rojo tupido, labios finos, apretados como de niña. Esposo ausente, villa vacía. Calor sofocante. Charlie susurra de nuevo.
Ayer, esos jóvenes en el coche. Gritos vulgares. ‘¡Ven a la fiesta, burguesa!’. Aceleré, corazón latiendo. Hoy, Minitel. Pantalla parpadea. ‘Clara’ tecleo. Pseudos obscenos: ‘Polla gorda para culito’. Rubor. Charlie ríe: ‘Lee, puta’. Mensajes fluyen. Uno, ‘Monsieur bcbg’. Charla inocente vira sucia. ‘¿Te gusta ser entregada?’. ‘No sé… me turba’. ‘En pasillo, marido cerca. Subo falda. Sin bragas. Lengua en tu culo rudo’. ‘Soy rusa’. ‘Huele fuerte. Dedo en ano’. Corto. Vientre arde. Coño moja.
El Susurro que Enciende la Llama
Esta mañana, otra vez. Peignoir cae. Espejo muestra tetas pesadas, poiriformes, aréolas amplias. Vientre plano, monte rojo en V. Culo generoso, raie peluda. Charlie manda: ‘Muéstralo’. Manos tiemblan. Vestido ligero vuela. Culotte empapa. Me tiro en cama. Dedos bajan. Froto clítoris. Gimo. Cuatro patas. Tetas rozan sábanas. Arqueo espalda. Culo alto. Espejo: ano moreno, fruncido. Labios abiertos, espuma blanca. Agujero rosa palpita.
El Éxtasis sin Freno
‘Obsceno… imagíname vista así’. Tiemblo. Poils rojos no ocultan. Excita más. Recuerdo jardinero. Ahmed, culo peludo expuesto. ‘Su verga gruesa… quiérela’. Mano trasera. Dedo roza surco húmedo. Ano pulsa. ‘Sucio… en el culo’. Empujo. Cede. Dedo entra. Placer vil. Fricciono. ‘¡Sí, viciosa!’. Culo se aprieta. Se corre cerca. Rasguño tetas. Espasmos. Boca abierta, muerdo almohada. Orgasmo fulmina. Grito ahogado.
Caigo boca abajo. Sábanas pegadas a sudor. Cabello rojo chorreante. Ojos vidriosos. Charlie ganó. Vergüenza quema. Pero placer… inmenso. Esposo vuelve esta noche. No sabrá. Maria limpia. Jardín silencioso. Secreto mío. Villa lujosa guarda mi culpa. Sonrío al espejo. Más bella, más sucia. Mañana, Charlie volverá. Y yo, rendida, la esperaré. Transgresión palpita en mí. Nadie sospecha. Mi obsesión crece, intensa, prohibida.