Skip to content

Confesión anónima: Mi traición ardiente en el Campanile

En el peaje de la autopista. Miércoles, 14:30. Calor pegajoso. Aparco el Audi. Corazón desbocado. Julien espera. Guapo, educado. Traje impecable. Cuarenta y seis, dice. Restaurador. ‘No sé qué hago aquí’, murmuro. ‘Soy un tío…