Mi iniciación secreta con Dame Maude en la granja
En el establo de la granja, olía a heno y sudor animal. Yo, Jacques, un idiota de 24 años, oí gemidos extraños. Me acerqué sigiloso. Dame Maude, viuda rolliza, apoyada en el pesebre, falda subida,…
En el establo de la granja, olía a heno y sudor animal. Yo, Jacques, un idiota de 24 años, oí gemidos extraños. Me acerqué sigiloso. Dame Maude, viuda rolliza, apoyada en el pesebre, falda subida,…
En el Slow Club. Toda la discoteca para nosotros. Anaïs nos invitó. Copains y copinas liberados. Yo, Delphine, pego a Thomas. Pero ella me lo quita. Bailo con Théo. Sus manos lestas. Mi mejilla lejos…
En mi dormitorio, frente al espejo. Nuda. Mi cuerpo fino, seios redondos. Miro mis pezones. Se endurecen solos. ¿Por qué ahora? Manos suben. Envuelven mis tetas. Dedos pellizcan. Un escalofrío me recorre. Gimo bajito. Bajo…
En la terraza de la residencia en las Antillas, bajo la lluvia fina de la temporada húmeda. El verde se tiñe de gris. La mar negra. Solo el calor recuerda las Caribe. El día cae.…
En el coche aparcado en un rincón desierto de la campiña, el aire fresco ventila mi coño desnudo bajo la falda holgada. Tengo treinta y seis años, pero mi cuerpo de 52 kg, pechos 75B…
En la camioneta del labrador, al borde del bosque. Ese día todo salió mal. Llegué tarde al curro. Problemas sin fin. Y al volver, el puto coche no arranca. Joder. Llamo a mi mujer. Camino…
En el dormitorio de mi casa en Ardèche. El sol filtra por las persianas. Renata me mira con ojos tímidos al llegar del restaurante. Sus labios tiemblan. El peligro nos rodea, pero el aire huele…
Todo empezó en una sala de fiestas con tema de los 80, a unos kilómetros de casa. Mis amigos me convencieron. Pagué la entrada. Al principio, diversión. Luego, solo. Amigos borrachos, fumados o ligando. Yo…
En mi apartamento, solo un sábado de exámenes. Origen euroasiático, 1,72 m, 56 kg, pelo negro oscuro, ojos almendrados. Físico de tía: sin vello, pies 39, manos finas. Adolescencia dura, burlas de maricas. Ahora estudiante,…
En el dormitorio, mi mujer y yo jugamos con mis pechos sensibles. Los acaricia, lame, muerde. Gimo fuerte. Pero mi culo era tabú. Ella lo evitaba, lo veía sucio. Yo insistía, guiando su mano entre…