En la habitación de Catherine, la puerta cede bajo mi llave duplicada. Gemidos ahogados, suspiros roncos. Françoise cabalga sobre Gilles, su culo generoso chocando contra él. Catherine, a horcajadas sobre su boca, se retuerce. Mi puñado de hace cinco días ha recorrido un largo camino. El aire huele a sudor, a sexo húmedo. Mi clítoris palpita bajo la falda plisada.
Entro vestida de maestra estricta: chaqueta azul, blusa blanca, tacones relucientes. ‘He anticipado el stage’, dice Gilles con voz temblorosa. Las chicas se separan, tetas firmes expuestas, coños hinchados brillando. Françoise, rubia exuberante, levanta la mano: ‘¡Yo, Brigitte!’. Catherine se echa en la cama, piernas abiertas, dedos hundidos en su raja oscura.
El despertar de la pasión
Las dirijo como profesoras. ‘Gilles, qualifica su cameltoe’. Él balbucea, polla tiesa. Le ordeno desvestirla. Torpe, la hace reír. Catherine lo muestra: desliza el pijama fucsia con lentitud sensual, piel pálida emergiendo como arena al mar. Senos comprimidos rebotan libres. Yo siento el calor subir, mis pezones endureciéndose contra el sujetador.
Él describe torpemente: aréolas, tetillas. Bajo, Catherine separa labios de Françoise, detalla clítoris, entrada, todo viscoso. Mi turno. ‘Mala nota, castigo: fóllame hasta el final’. Protesto por mi edad, vientre marcado por embarazos. Ellas ríen: ‘¡Tus tangas no nos caben, tus sostenes tampoco! Didier ignora nuestros coqueteos por ti’.
Me rindo. Manos suaves me desnudan. Lenguas en mis tetas grandes, succionando hasta el fondo. Françoise barre mi piel con su melena roja. Gilles toca mi vello púbico, dedos en mi humedad. Catherine chupa su polla flácida hasta hincharla. Yo gimo, coño chorreando. Françoise guía su lengua: lame mis labios mayores, trepa labia menor, rodea el botón de jade. Explosión de placer, simulo para él.
La pasión sin límites y el secreto guardado
Pero hora de irnos. ‘Entre vosotras’, digo. Discusión teatral: las acuso de tribades, succubos. Ellas, en verso, piden exorcista. Cambio: Catherine triba mi coño con el suyo, clítoris rozando clítoris, jugos mezclados. Françoise en perrito para Gilles: él agarra sus caderas, pelo volando, embiste salvaje. Su grito la hace correrme a mí también.
Ducha colectiva, risas. Lo llevo a casa, él aturdido. Didier regresa exhausto jueves. Le muestro mi coño lleno de semen fresco: ‘Para ti’. Él lame, revive su juventud. Viernes, confesiones: yo imagino criadas probándolo. Sábado, paz doméstica, pero el secreto arde.
Nadie sospecha. Didier feliz, Gilles ansía más lecciones, criadas sumisas. El tabú me empapa cada noche. Transgredí, follé sin límites, guardé el velo. Placer prohibido, mío solo.