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Mi Encuentro Prohibido con el Contacto del Muro

En el sótano húmedo del edificio abandonado, al pie del muro. El aire apesta a moho y radiación. Mi piel pica bajo la gabardina raída. Corazón martillea. Bajo las escaleras crujientes, linterna en mano. El comisario me dio la dirección. ‘Mañana por la noche’, ordené. Él suspiró, marcó el número. Ahora estoy aquí. Puerta metálica oxidada. Golpeo. Silencio. Golpeo más fuerte. Se abre un resquicio. Ojos hundidos me escudriñan. ‘¿Judith?’, voz ronca, como grava. Entro. Cierro. Oscuridad. Solo una bombilla amarillenta cuelga del techo. Él: blanco como fantasma, delgado hasta los huesos, tos seca que sacude su pecho. Enfermo. Traficante de lujos del otro lado. Mi pulso acelera. No es miedo. Es otra cosa. Calor sube por mi vientre. Transgresión. En este infierno gris, deseo lo prohibido. Él se apoya en la pared, jadea. ‘El comisario dijo que vendrías. ¿Qué quieres?’. Me acerco. Huelo su sudor rancio, mezclado con perfume caro robado. Mis pezones se endurecen contra la camisa sucia. ‘Información. Cómo cruzan el muro. Ese cabrón moreno con dientes blancos’. Él ríe, tos interrumpe. ‘No es gratis’. Mis labios se curvan. Lo empujo contra la pared. Fuerte. Su cuerpo flaco cede. Manos en su cuello. Siento su nuez de Adán bajo mis dedos. ‘Te daré lo que quieras. Pero primero, yo’. Sus ojos brillan. Sabe. Este mundo nos pudre, pero el sexo quema lo radioactivo. Lo beso. Duro. Dientes chocan. Sabe a nicotina y miedo. Manos bajan. Desabrocho su pantalón mugriento. Polla semierecta salta. Fría al tacto. La aprieto. Gime. Mi coño palpita. Sudor resbala entre mis tetas. Lo arrastro al colchón sucio en el suelo. Lo monto. Falda arriba. No hay tiempo para preliminares. Me hundo en él. Carne contra carne. Dolor agudo, placer crudo. Cabalga mis caderas. Clavos en mi piel. Rasguño su pecho huesudo. Sangre fina brota. Lamo. Salado. Acelero. Jadeos llenan el sótano. ‘¡Dime!’, gruño. Él gime: ‘Hay un túnel… bajo el sector norte… guardia sobornado… piel morena paga bien’. Empujo más hondo. Sus bolas contra mi culo. Tiembla. Me corro primero. Espasmo violento. Grito ahogado. Él explota dentro. Calor pegajoso. Colapso sobre él. Respiraciones entrecortadas. Me levanto. Semen chorrea por mis muslos. Limpio con la manga. Él tose, exhausto. ‘No lo cuentes’. Sonrío. Prendo cigarrillo. Humo llena el aire. Salgo. Noche gris me recibe. Piernas débiles, pero alma viva. Ese cabrón del túnel. Voy por él. Nadie sabe. Mi secreto. Esta hambre que me mantiene respirando. Pulmones negros, pero fuego adentro. Oso. Transgredo. Vivo.

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