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Mi esposa sin bragas: transgresión ardiente en la terraza

En el aparcamiento del vivero, bajo el sol de principios de verano. Mi mujer elige ese vestido recto amarillo-naranja con mariposas. Largo hasta los tobillos. Hombros al descubierto. Sin sujetador. Sus tetas redondas, firmes, libres pero apretadas en el bustier de tirantes finos. Dos años antes compró ese conjunto nude de malla fina. Tela que no tapa nada. Moldea el culo perfecto. Hoy lo lleva debajo, lo sé. El slip desapareció de la cómoda.

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Emocionado, la miro en la terraza comiendo. Sol en la piel. Fantaseo con masaje o baño pícaro. Pero quiere plantas para el jardín. Se pone sandalias negras de tacón alto. Más provocadoras que las de siempre. ‘¿Te gusto así?’, pregunta coqueta. Mi polla se tensa en el short.

El despertar de la pasión

En el coche, imagino pedirle que se quite las bragas. Fantasma recurrente en la cama. No digo nada. Ella no está lista. Compramos plantas. Ella delante, cambrada, espalda desnuda. Yo empujo el carro, polla semi-dura. Elegante, femenina. Pago todo. Satisfecho.

En el coche, antes del cinturón. Levanta el culo. Sube el vestido. Baja el slip nude. Lo enrolla en el tobillo. Bola de tela en la mano. Sin palabras. Contento de acertar. Su coño no lo vi. La falda cubre. ‘Arranca, vamos a casa’. Parking lleno. Gente cerca. Máscaras no ocultan la sorpresa. Conduzco en trance. Polla más dura. Hablo de agujeros en el jardín para disimular.

Ella desnuda bajo el vestido de mariposas. Mano en su muslo izquierdo. ‘Chist’, tapa suave. Paciencia. Ya no tenemos treinta. Recuerdo sexo en coche antiguo. Casa a la vista. Aparco en el patio. Saco plantas. Ella coge el slip húmedo. Me lo da sonriendo: ‘Esta vez lo hice’. En mi bolsillo. Húmedo.

No entro. La cojo por la cintura. Paseamos por la terraza. ‘Eres increíble. Deseable’. Mano en su espalda baja. Imagino su coño expuesto. Excitado, apretado en el slip. Prolongo el placer prohibido. Fuera. Sol. Viento en su piel desnuda.

La pasión sin límites

La abrazo fuerte. Beso suave. Lenguas se enredan. Manos en caderas, culo firme bajo la tela. Polla crece contra su vientre. Ella excitada por el beso. Malaxeo nalgas. Tacones la elevan. Quiero subir vestido, exponerla al sol. Humedecerla con mi lengua.

Se mueve. Me arrastra hacia la mesa. Boca pegada. Desabrocha bragueta. Baja short y slip. Polla erecta al aire. Dedos en glande. Duro. Tira silla. ‘Siéntate’. Se gira, levanta falda. Busca mi polla con mano izquierda. La guía a su entrada. Empujo en su melocotón húmedo.

Divino. Se empala lento. Falda en caderas. Tetas libres bajo tela. Afuera, en terraza. Siento su coño abrirse. Glande la penetra. Nalgas chocan mis muslos. Entero dentro. Contengo eyaculación. Besos en espalda. Bajo tirantes. Libero tetas. Caricio pezones sensibles. Pellizco fuerte.

Quieta, saboreando. Mouille en mis muslos. Va-et-vient cortos. Se levanta, cae hondo. Manos en mis piernas. Gime bajito. Yo desnudo culo en silla. Ella pecho al aire. Disfrutamos, mordiendo placer. Mano en boca. Yo en hombro. Clímax reprime gritos.

Desde entonces, con ese vestido, lo levanta: ‘Hoy me las quedo’. Sorpresa única. Secreto nuestro. Deseo revive al recordarlo. Transgresión compartida. Placer intenso. Nadie sospecha.

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