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Habitación 220: Mi obsesión secreta con Claire y el chico prohibido

En el hotel de C…, habitación 220. Dos veces al mes. Llegaba primero. Tomaba la llave. Subía. Esperaba. A veces ella ya estaba. Envuuelta en una toalla. Oscuridad total. Cortinas cerradas. Nada del mundo exterior. El cama abierta. Pocos palabras. La abrazaba. Besos. La toalla cae. Su piel suave. Caderas redondas. Hombros. Vientre. Su olor. Me desnuda. Caemos en la cama. Enlazados. Follar sin amor. Sin ‘te quiero’. Solo placer físico. Rudesa. Ella lo impuso. Para proteger su vida. Marido. Dos hijos. No importaba. Me encantaba. Secreto perfecto.

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Su cuerpo me volvía loco. El mío a ella. Caricias sin pudor. Explorábamos. Buscábamos fríos nuevos. Dentro de ella, sentía mi ‘deseo’. Respondía al suyo. Dejamos condones. Confianza. Le gustaba mi semen. Yo, dárselo. El momento de la eyaculación. Intensidad pura. Uníos. Lágrimas suyas. Emoción. ‘¿Soy tonta?’, preguntaba. No. La entendía. Yo también conmovido. Quedábamos pegados. Cucharita. Mi mano en su coño húmedo. O en un pecho. Dormíamos así. Despertábamos. Ella me pajeaba. ‘Fóllame otra vez’. Mujeres como ella, insaciables. Orgasmo tras orgasmo. Si yo fallaba, usaba mi boca. Manos. O se masturbaba delante. ‘Mírame’. Dedo en clítoris. Cuero abierto. ‘Te doy mi gozo’. Su placer dependía de mi mirada. Exhibicionista. Voyeur de sí misma.

El despertar de la pasión

Buscábamos más. Estimulaciones fuertes. Su vida burguesa, monótona. Necesitaba éxtasis. Ella iniciaba. Ese día de otoño. Recepcionista nervioso. ‘Tu amiga está. Pero con un chico’. Subí rápido. Golpeé. Claire abre. Sonriente. Traje sastre. No desnuda. ‘Entra. Nos espera’. Rachid. Joven. Adolescente casi. ¿Su hijo? No. Prostituto. Idea retorcida. Ella, burguesa. Él, chulo. Yo, ¿qué? Pagué. Adelante. Él a ducharse. Yo, mirar. Condones en la mesita. Vuelve desnudo. Cuerpo musculado. Depilado. Polla circuncidada. Erección incipiente. Tatuaje serpiente.

Se acerca. Beso leve. ‘Desnúdame’. Quitó chaqueta. Camisa. Sujetador push-up. Pantalón. Tanga. Nuda. Los recogí. Los puse en silla. Ellos se acarician. Besos en todo. Boca. Tetas. Pecho. Vientre. Culo. Sexos. Rachid entre sus muslos. Lengua experta. Ella grita. Orgasmo. Me tiende mano. ‘Te quiero a ti también’. Me desnudo. Él abre condón. Polla curva. Larga. Fina. Se pone encima. Glande en coño. Entra. Bombeo. Clapotis. Piernas de ella en sus caderas. Yo beso. Amaso tetas. Ella explota. Grita. Primitiva. Me aprieta mano.

La pasión sin límites

Se calma. Él no corre. Nos acostamos. Ella entre nosotros. Caricias. Despierta. Lo monta. Empala. Vaquera salvaje. Vientre contra vientre. Tetas saltando. Sudor. Orgasmo rápido. Cae. A cuatro patas. ‘Los dos dentro’. Doble vaginal. Junto a su polla. Aprieta. Movimientos limitados. Pero logramos. Rachid incansable. Yo menos. Ella, fiera. Energía brutal.

Él se va. Silencio. Sábanas sobre nosotros. Vestirnos. Beso casto. Ella sale primero. Tiempo después, carta del recepcionista. ‘Mon amour’. Ruptura. Para acabar lo insoportable. Me ama. Pero prohibido. Quería que la odiara. Por eso el prostituto. Sin placer. Revulsión. Para alejarme. Olvidar. Han pasado diez años. Evito esa calle. Secreto guardado. Orgullo de haber osado. Transgresión total. Placer eterno.

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