Cottage pintoresco de Asymptote, 1 de septiembre de 2019. Entro agitado del curso en la universidad. Mi amigo me arrastra al salón. Ahí está ella. Jallyrye. Pequeña, ceñida en un justaucorps negro que marca cada curva. Caderas anchas, culo redondo y firme que pide ser apretado. Pero su rostro… Boca carnosa, nariz en trompeta, pómulos altos, ojos verdes con pupilas rasgadas como gata en celo. Salta al verme, orejas puntiagudas asomando bajo el gorro rasta que se quita. Melena verde cae en cascada sobre pechos turgentes, hasta sus riñones. Mi polla se endurece al instante. Transgresión total: una elfa de otro mundo en mi realidad. Nadie lo cree, pero su piel huele a bosque prohibido, a sexo salvaje.
Pulso acelerado. Sudor en la nuca. Asymptote me dice: “Cierra la boca, siéntate”. Ella tose, voz ronca y sensual que me eriza los huevos. “Moi s’appelle Jallyrye. Viendre de Dalkania”. Lee mis pensamientos. Sabe que la quiero follar ya. Hace aparecer una botella de whisky Spice Tree. Bebo, arde en la garganta, baja directo a la verga tiesa. Sus gestos felinos, orejas puntiagudas, pelo verde rozando sus tetas. Me imagino arrancándole el justaucorps, lamiendo ese coño que Lacducoucou jura que es verde. Obsesión nace ahí: tocar lo imposible, joder una criatura de universos mitoyens. Mi cuerpo tiembla de deseo ilegal.
El despertar de la pasión prohibida
Noche en el QG de Revebebe, Neuilly-sur-Seine. Jallyrye capta todo, emite visiones calientes. Todos con ojeras, pollas doloridas de sueños compartidos. Pero yo, en mi cuarto, la arrastro al sofá. Puertas cerradas. Secretos. La beso con furia, lengua bifida como su futuro Shlagram. Arranco el justaucorps. Piel suave, caliente, tetas firmes con pezones duros como piedras. Baja, pelo verde entre muslos. Sí, el coño es verde, húmedo, palpitante. Huele a miel salvaje. Me arrodillo, lamo. Sabe a éxtasis prohibido, jugos dulces que me embriagan. Gime, voz rasposa: “Luc, moi aimer toi”. Araña mi espalda, uñas afiladas marcan piel. Me monto encima, su coño aprieta mi polla como puño mágico. Cabalgo duro, tetas rebotando, melena verde azotando mi cara. Sudor mezclado, cuerpos chocando con golpes húmedos. La penetro profundo, siente mis pensamientos sucios: follarla eternamente, ignorar mi mundo. Correazos salvajes, ella grita en dalkania, yo en francés crudo. Explosión: semen caliente llenándola, ella chorrea néctar verde. Agotados, temblando, piel pegada.
Amanecer. Regreso solo en mi mente. La puerta se cierra tras ellos en la montaña. Secreto guardado: nadie sabe lo que follé. Revebebe calla, pacto de locos. Un año después, la foto llega. Bebé con orejas puntiagudas, Shlagram Asymptote lamiéndolo. Mi obsesión vive en sombras. Masturbo recuerdos: su coño verde apretándome, gemidos felinos. Transgresión paga con éxtasis eterno. Nadie sospecha. Solo aquí lo confieso. Placer intenso, mío solo. Oso todo, y valió cada gota de sudor prohibido.