Salgo del psicólogo. El aire fresco me golpea la cara. No sé si siento culpa. Creo que no.
En el jardín de la casa de los padres de Steven. Hace quince años. Justo después del bachillerato. Todos con 18. Verano de fiestas y aventuras. Bebemos cervezas. Risitas. Mis dos mejores amigos: Pierre y Steven. Sus novias: Rachel y Lucile. Yo soltero esa semana. El más experimentado. Siempre lo fui.
El desencadenante en el jardín
Cuerpo musculado desde joven. Parezco mayor. Masculino. Las chicas me caen solas. Las veo en sus ojos. Sé que son mías si quiero. Esa noche cuento mi última conquista. Una diosa del instituto. Todos escuchan. Chicos piden detalles: tetas, cómo folla. Chicas la llaman puta. Celos. Pero preguntan más.
La luz sobre mí. Me encanta. Pierre se pone celoso. Rachel ríe con mis chistes. Nos picamos. Él la besa brusco. Marca territorio. Ella se molesta. Yo lo miro con rencor. Rachel me atrae. Morena, mitad peruana. Cintura fina, piernas delgadas. Tetas pequeñas, culo firme y redondo. Vestido rojo verano, hasta medio muslo. Zapatillas.
Noche avanza. Pienso en ella. Deseo prohibido. La novia de un amigo. Incesto. Lucile y Steven se van a las 3. Rachel también. Pierre la ruega que se quede. No. Yo pido ride en su scooter. Pierre frunce el ceño. Ella acepta, alegre. Él la besa fuerte, mirándome. Ella se aparta molesta.
En el scooter. Atrás. Brazos en su cintura. Tela fina del vestido. Siento la hilo del tanga en sus caderas. Electrocutado. ¿Bajé mucho las manos? Ella nada. Arranca. Noche desierta. Brisa cálida. Corazón acelerado. Pongo manos en sus muslos. Suaves. Firmes. No reacciona. Las muevo. Caricias lentas. Subo un poco. Ella acelera. ¿Gusta? Dura minutos eternos. Llego a casa. Para el motor.
—Quítate el casco —digo. Lo hace. La beso. Lenguas enredadas. Se aparta.
La pasión desatada sin límites
—Pierre… no podemos.
—¿Entras a hablar?
En mi cuarto. Le quito el vestido. Tímida. Dudosa. La beso largo. Cuerpo dorado. Tetas perfectas, pezones duros como piedras. Se disculpa: inexperta. Aún no ha follado con Pierre. Me chupa la polla. Torpe. Me excita más. La penetro suave. Chss, no despiertes a mis padres. Pienso en Pierre besándola hace una hora. Placer me ahoga. Casi me desmayo.
Follamos toda la noche. Al amanecer otra vez. Culpa asoma. La ahuyentamos follando más. ¿Dejo a Pierre? No. Pero no folles con él. Ese verano la poseo casi diario. Con el grupo. Fingimos. Pierre sospecha. A sus espaldas, toco sus tetas, culo. Tiembla de miedo y excitación.
Entiendo: amo las mujeres ajenas. Otras no satisfacen. Pienso en Rachel y Pierre al follarla. Brassens: no lapidéis a la adúltera, yo estoy detrás. Septiembre: nos separamos. Ella confiesa a Pierre. Pierdo amigo. Deseo por ella se va en días.
Quince años después. Solo quiero novias de otros. Perversiones con parejas de amigos. Exploré todo. El psicólogo dice que no es grave. Simpático. Me pregunto cómo será su mujer. Me la follaría.