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Mi obsesión secreta: el sabor adictivo de Éva y el trío prohibido

En el dormitorio de Éva. Nuestros cuerpos se enredan tras la ducha. Su piel suave. Mis dedos recorren su hombro musculado, su pecho generoso. Tiembla. Bajo la boca. Lamo su pezón impaciente. Gime bajito. Desciendo al ombligo. Su sexo depilado, húmedo. Lo devoro. Su sabor me enloquece. Lengua experta en su clítoris. Gime más fuerte. Secreciones dulces. Soy adicto. La hago correrse. Lamo sus jugos generosos. Cabeza en su vientre. Huelo su esencia. ‘Parece que tú disfrutas más’, bromea. Río. ‘Tu sabor es mi droga’. Confiesa su dildo post-divorcio. Mi polla se endurece. ‘Quiero verte usarlo’. Tímidamente lo saca. Lo introduce. La miro. Me excita brutalmente. Bajo a su clítoris mientras ella se folla. Lengua y dildo en armonía. Explota en orgasmo eterno.

Meses después. Repetimos. ‘Podría ser tu chupete’, provoca. Lamo el dildo limpio de su coño. ‘¡Recárgalo!’. Saboreo su néctar en él. Ahora lo chupo sin pudor. Lo uso en ella mientras me mama. Su boca experta. Años pasan. Anilingus mutuo. Dedos en mi culo mientras me succiona. Me tienta el triolismo. Fantaseo dos pollas en ella. Éva pregunta por Ludo, el electricista. La mira sin vergüenza en la piscina, topless. ‘Quiero tenderle una trampa’. Me seduce la idea. Nervios y excitación.

El despertar de la pasión: del primer bocado al juguete compartido

Cena de agradecimiento. Éva en vestido blanco indecente. Sin sujetador ni tanga. Ludo babea. Apéro. ‘No soy celoso, mírala todo lo que quieras’, le suelto. Se sonroja. Terrasa calurosa. Ella lo provoca: ‘Te pillé mirándome’. ‘Compartimos’, insinúa. Digestivo. En cocina, lo acorrala. Sale ruborizado. Se sienta. Éva cabalga sobre él. Manos en sus tetas. Boca en pezón. Dedos en culo. Suben a la habitación de invitados. La sigo. Ella a cuatro patas sobre su cara. Él lame su coño. Yo en su boca. Luego monta su polla. Yo la follo oralmente. En cucharita. Ludo la penetra. Bajo a lamer su clítoris con su polla entrando. Gime salvaje. Correse a chorros. Lamo todo.

Saca su polla. Me la ofrece. Lamo tímidamente. Caliente, viva. Diferente al dildo. ‘Recárgala’. Chupo más. Me arrodillo. Éva me mama. Ludo dedos en ella. Ella lame mi ano. Dos dedos en mi culo. ‘¿Te excita?’. Sí. Guía la polla de Ludo a mi ano. Preservativo. Entra lento. Quema al inicio. Luego placer puro. Bombeando. Éva me pajea. Exploto como nunca. Me derrumbo. Sus ojos pícaros. El piège se cerró. Secreto nuestro. Osa y vive. Felicidad intensa. Nadie sospecha esta adicción visceral.

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