En la sala de masajes, lo vi por primera vez. Desnudo sobre la mesa, su polla erecta me golpeó como un puñetazo en el vientre. No era enorme, pero perfecta. Curva leve hacia arriba, proporciones de oro. Mi mano la abarcaba justo, mi boca la anhelaba. Su cuerpo musculoso y delgado se relajaba bajo las manos de Suad, mi amiga tailandesa. Ella activaba puntos secretos, energía fluyendo. Suad nunca toca el sexo, pero me llama con una campanita. Soy la finisseuse. Entro, lo acaricio. Temblores, tensión, gemidos. Libero su leche. Cobro extra. Amo dominar, sentirlo rendirse entre mis dedos.
Bastien era especial. Nuestras miradas chocaron. Le permití tocar mis tetas. Sus dedos suaves me sacudieron. Sus labios carnosos, su lengua. No resistí. Lo masturbé fuerte, él avisó antes de correrse. Eyaculó, yo orgasmeé sin que me penetrara. Piernas temblando. Él se vistió, ojos hambrientos. Quería más. Pero reglas: no contactos.
El despertar de la pasión
Semanas después, en el consultorio ginecológico. Flotaba en trance de biofeedback. Manos expertas palpaban mis tetas. Reconocí su toque. ¡Bastien! Mi gine lo entrenaba. Me había explorado íntimamente, piernas abiertas, vulnerable. Él, elegante, preguntó si todo bien. Sonrojada, leí en sus ojos deseo. Mi gine sonrió cómplice.
En la banco, detrás del mostrador. Levanto la vista: Bastien, motero en la fila. Lo desvío a mi ventanilla. ‘¿Un paseo en moto?’, digo. ‘Ahora’. Cierro el guichet, salgo con él. Bajo cámaras, confieso: ‘Tu verga es la más perfecta. Me haces soñar despierta. Quiero tus labios, tu semen’. Nos vamos. Tres días de rut animal. Me folla en mil posturas. Lo ordeño sin parar. Kilómetros en moto, paradas para copular. Bestial, profundo. Orgasmo tras orgasmo. ‘Te amo a la vida y la muerte’. Su mujer en su ficha bancaria, pero irrelevante. Intensidad absoluta.
La pasión sin límites y el secreto eterno
Accidente. Moto destrozada. Semana después, sé del coma. Voy al hospital. Lo encuentro. Manos en su piel tibia. Corazón latiendo débil. Me desnudo, me acuesto sobre él. Lo acaricio como la primera vez. Su polla tiembla, frágil. Se abandona. Calor, ondas. Eyacula sutil, regalo final. Desconecto máquinas. No lo mato: libero su alma. Amor verdadero siente lo que máquinas no.
Interrogatorio judicial. ‘¿Suicidio? ¿Eutanasia?’. No. Transgresión pura. Secreto mío: osé lo prohibido. Placer de su rendición, éxtasis compartido. Nadie sospecha esta finisseuse que acabé amando hasta la muerte. Satisfacción visceral. Osa tú también.