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Mi obsesión secreta con Pierre: el placer de la transgresión

En el salón de mi pequeño apartamento, cerca de la Cité des Beaux-Arts. Ahí empezó todo. Lo vi en la calle. Yo, estudiante de dieciocho años. Él, treinta. Dos horas después, su polla en mi boca. Cuando pienso en Pierre, espero mi nombre en sus labios. Mi identidad nace ahí. Su mano en mi cara. Dedos en mi coño. Su polla en mi garganta. Su cuerpo dentro del mío.

Quería su verga desde el primer vistazo. Necesitaba sentirla en lo más profundo. Chuparla. Tragarla. Absorberlo entero. Mi lengua recorre su polla. Él repite mi nombre. Me vuelvo loca. Existencia pura. Su sexo se hunde en mi garganta. La froto contra mi rostro. Saliva everywhere. Me encanta esa polla erguida contra mis mejillas. El glande hinchado en mi boca. Carne tensa que succiono con hambre. Horas con ella en mis labios. Corre. Primera vez que trago todo. Ese líquido de sus profundidades baja por mi garganta.

El despertar de la pasión

Come mi coño horas. Bebe mis jugos en su cara. Sus dedos en mi culo. Virgen aún. Felicidad de ofrecerle otra primicia. Mi culo va a su mano. Me desvirga de nuevo. Su polla entra. Casi me desmayo.

Ayer se fue. Aún sentía contracciones en mi sexo. Acababa de follarme. Esperma mezclado con mi humedad chorreaba de mi coño.

Entendí que se iba cuando sus dedos estaban en mi culo y su cara en mis cabellos rubios. No decía mi nombre.

Ese día entró pronto. Yo me masturbaba. Frotaba mi coño contra un cojín. Pensaba en su polla que me llenó ayer. Veía mis dedos entrar y salir en el espejo. Ojos azules nublados de placer. Dudaba meter un dedo en mi ano. Solo él lo había hecho. Aceleraba. Pellizcaba mis pechos pequeños. No lo oí llegar. Solo sus manos en mis tetas. Su polla contra mi culotte de algodón. Era lo único que llevaba. Palpaba violento mi pecho. Me gustaba. Lo sabía. Lamer mi oreja. Mi coño se moja al instante.

Se inclina. Su peso dobla mi cuerpo delgado. Aprieta hombros. Plaf. Pecho y vientre contra el parquet. Se me endurecen los pezones. Dolor placentero.

—¿Te excita hacerme esto?

La pasión sin límites y el adiós

—Lo que me excita es verte abierta y mojada. Llenarte.

Mi culo en pompa. Sus dedos lo reciben. Otra mano en mi coño. Llena. Gime mi cuerpo. Él lame mi coño a través del algodón. Cara pegada. Respiración infla mi clítoris. Ecarte la tela. La mete en mis pliegues. Tetillas duelen contra el suelo. Postura de perra. Excitante. Pero quiero ser llena en todas partes. Dedos en culo. Dedos en coño. Gimo. Falta mi boca.

—Necesito chupar tu polla…

—Date la vuelta. Quiero tu sabor en mi lengua mientras me tragas.

Sé que es la última. No dice mi nombre. Lágrimas con saliva en su verga. Alcanzo plenitud. Preliminares de su corrida. Polla hinchada. Glans en mi paladar. Su polla… tan buena.

Se sienta. Su sexo en el mío. Manos de tetas a culo. Me lame cara, pelo. Hace el amor a mi cuerpo entero. Lenguas chocan. Quiero fundirme. Arqueo espalda. Corazones latiendo. Pechos sudados contra su torso. Empapados. Mi cara cubierta de su saliva. Sangre en su boca. Mordió mi labio inferior. Polla embiste coño. Mi cuerpo se va. Fríos. Gritos. Corro cuando su leche inunda mi sexo. Quería morir para no verlo partir.

Cuando amas, quieres fusionarte. Entendí el sexo con Pierre. No lo olvidaré. Secreto mío. Placer intenso. Transgresión viva solo aquí. Anónimo. Nadie sospecha.

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