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Mi obsesión voyeur: espiando los pechos y el coño de la profe Johnson

En el jardín trasero de su casa, al final del lotissement. Todo empezó con suerte de principiante. Como ganar a la primera en el casino. Pero en mi caso, fueron sus tetas enormes. Terminal de bachillerato. Acné, aburrimiento, virgen solitario. Solo un profesor me motivaba: la señora Johnson, profe de inglés. 25 años, morena suave, grácil. Deberían prohibirle ese trabajo. Sus blusas dejaban ver el nacimiento de sus pechos. Como el inicio de un culo perfecto. Faldas cortas, medias que volvían locos. Chelo, th inglés, todo excusa para babear. Pelo corto, voz dulce. Fantasma vivo. Me pajeaba cada noche imaginándola desnuda. Compañeros igual, ojos vidriosos. Hasta Moktar, el gordo, mudo de deseo. Su perfume aturdía. Al inclinarse sobre tu examen, sangre al sur. Circulaba entre mesas. Radars enloquecidos. Cuando llegaba, cerebro frito. Solo la polla viva. Un día, sin mates, la vi salir a pie. La seguí. Lotissement, impasse. Su casa. Regresé con la verga goteando. Junio, calor, vacaciones cerca. Paseaba al perro por campos. Maíz crece. Julio, abuelos. Agosto, directo al maíz. Vietcong en jungla. Bajo el muro, seto. Popof duerme. Ella ahí. Desnuda en hamaca plástica verde. A cinco metros. Coño negro en primer plano. Vientre, tetas. Lee, piernas abiertas lento. Anus, labios, pelos, pezones. Me pajeo furioso. Eyaculo en dos minutos. Mira, pajear, eyacular. Se gira, culo ofrecido. Repito. Locura total. Gracias, profe. Pero el diablo toma mi alma. Voyeur patológico.

Cada tarde, post-merienda. ‘¡Llevo a Popof, mamá!’. Allá voy. Perro jadea. En trance. Visiones obsesivas. Padres culpan adolescencia. Segundo día, no está. Media hora de espera. Puerta: sale tetas bamboleando, pubis alto, cuerpo libre. Examina coño, piernas, tetas. Gafas sol. Se tumba. Guío sus piernas. Tetas aplastadas, vulva abierta. Polla tensa, autónoma. Deja libro. Mano a pubis. Gira insistente. Piernas arriba, anus visto, vulva hinchada. Dedos abren labios, entran. Índice en ano, gira, penetra. Jamás visto. Ojos saltan. Pajear salvaje. Supplicio de Tántalo. Se corre muda. Espasmo, rubor, mano húmeda. Yo inundo maíz. La adoro. Quiero ser su perro, lamerla. Tercera tarde, riega con manguera. Movimientos jubilosos. Clandestino en Edén. Su novio llega. Ella lo moja, persigue. Se desnuda él. Polla enorme, violácea. Ella ceñida, empala. Bestial. Gime, él la malaxea culo. Eyaculan. Zombie regreso.

El despertar de la pasión

Cuarta vez, cámara con zoom. Ya follan. Ella a cuatro, cambrada. Polla él monstruosa. Separa nalgas. Boca en coño, lengua ano. Lame bestia. Ella suplica: ‘¡Ven! ¡Fóllame! ¡Profundo!’. Él penetra de golpe. Pistonea. Haaaan. Gritos. Ella explota: ‘¡Aaaah!’. Él la inunda. ¿Concepción? Nacimiento mundo. Cámara sucia, zoom manual asticado. Perdido. Voyeur eterno. Siempre ver para correr. Ojos en sombras. Bajo camas, cortinas. Firma esperma fugaz. Me odio, pero adicto. Señoras, nos miran ojos vuestros. Somos lobos inofensivos. No cambiéis. Seguid torturándonos. Amén.

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