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Piercings Prohibidos en el Templo Maldito

En las ruinas del reducto abandonado, frente al fuerte derruido. El sol se hunde. Mi grupo y yo acabamos de vencer al monstruo. Corazones latiendo fuerte. Sudor pegajoso en la piel. Entramos al túmulo. Escaleras espirales. Aire rancio. Llegamos a la sala grande. Estatuas petrificadas nos miran. Alcobas vacías. Un cofre enorme. Madera antigua. Lo rompo con mi hacha. Tesoros brillan.

Hermoine identifica todo. Primero, armaduras resistentes a magia. Espadas afiladas. Luego, joyas extrañas. Boucliers de Cemenss, Galipett, Tendress. Tiras finas de mithril con gemas. Para los pezones. Inmunidad a hechizos. Níniel pregunta cómo. Hermoine: ‘Enfonzándolos’. Mella no duda. Saca un topacio. Poinzón afilado. Desliza mano bajo su túnica transparente. Pezón erecto. Presiona. Penetra horizontal. Sin sangre. Solo cosquilleo. ‘Placentero. Me dan ganas de follar como coneja’.

El Despertar en las Ruinas

Todos miramos. Excitación crece. Yo tomo los de aguamarina para Hermoine. Ella levanta la falda. Pezones duros. Presiono. Entra suave. Gime bajo. ‘Jodidamente delicioso’. Krill pone los granates en Níniel. Ella sonríe. Ahora nosotras tres, adornadas. Sensación constante. Calor sube. Pulso en los pechos. Más objetos. Cotte de mailles. Hacha. Llave mágica. Huevos de comunicación. Luego, más joyas. Cœurs. Anillos para el clítoris.

Hermoine explica. ‘En el botón rosado arriba de la raja’. Mella duda un segundo. Yo la ayudo. Levanto su falda. Coño depilado. Clítoris hinchado. Anillo con topacio. Poinzón. Presiono. Cruje suave. Penetra. Ella jadea. ‘¡Por Olier! Me follaría ahora’. Clítoris erecto queda fuera. Brillante. Yo sigo. Mi turno. Gardain me ayuda. Echa capucha atrás. Mi clítoris expuesto. Sensible. Presiono. Dolor fugaz vira placer. Onda eléctrica recorre. Piernas tiemblan. ‘¡Adisiaque! Quiero correrme ya’.

El Éxtasis sin Límites

Níniel se deja hacer por Krill. Gemido gutural. Todas tres con anillos colgando. Fricción al caminar. Cada paso estimula. Coños húmedos. Pezones tirantes. Risas nerviosas. Sacamos más: sable de energía, elixir dorado. Bolsas de monedas. Decidimos no tocar cuerpos de otros. Salimos ricos. Secretos en piel.

Afuera, Colissimo aparece. Recompensas. Niveles suben. Pero mi secreto arde. Estos piercings. Prohibidos. Transgresores. Nadie en el pueblo sabe. Solo nosotros cinco. Tocamos pezones disimulando. Clítoris palpitan bajo ropa. Noche cae. En la posada, solos. Manos exploran. Dedos rozan gemas. Lenguas lamen metales. Follemos salvaje. Orgasmo múltiple. Placer prohibido. Intensidad animal.

Días después, volvemos a la normalidad. Joyas ocultas. Pero siento su peso. Frote constante. Recuerdo vívido. Transgredí tabúes. Perforé carne íntima. Con compañeros cómplices. Sociedad juzgaría. Pero aquí, anónimo, confieso. Orgullo de haber osado. Secreto mío. Adicción eterna. Nadie sospecha. Mi coño vibra aún. Pezones duros. Listo para más.

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