En la playa nudista de las Landas, día 2. Despierto con Marianne a media mañana. Previsión: olas pequeñas. Preparamos picnic, planchas al hombro. Salimos a las 11:30. Ella va al norte extremo. La sigo, excitado, buscando a mi admiradora de ayer. Nada.
—¿Aquí te va bien? —pregunta.
El Despertar de la Pasión en la Playa
—Sí, perfecto.
Alrededor, parejas. Una arriba de nosotros. Marianne se desnuda con orgullo. Primero el top, pechos perfectos al aire. Luego el bikini, levanta el culo, muestra su coño depilado. Yo tiro el boardshort, me tumbo boca abajo rápido. Leemos revistas, sol quemando piel, olas rompiendo.
Su móvil suena. Caroline. Habla de vacaciones en Burdeos. Invita a ella y Max. Llegan esta noche. Genial.
Comemos sandwiches sentados frente a frente. Miro a la pareja de arriba. Él: bajito, rollizo, polla decente flácida, pelito recortado. Ella: bronceada total, sin marcas, aceite de monoï. Tetas pequeñas, pezones duros, triángulo de vello sobre vulva. Marianne también mira. Comentamos sus tetas, armoniosas.
Nos bañamos. Corremos como niños. Sus tetas y culo rebotan. Agua fría. Nos besamos. Mi polla se endurece contra sus pechos tiesos. Ella nota, se frota. Salimos. Tengo una erección. Me cubro. Corro. La vecina mira fijo desde arriba, gafas oscuras. Nuestros ojos se cruzan. Sonrío. Ella responde.
El Acto Sin Límites Bajo el Sol
De vuelta, sentados en indio. Hablamos. Ella confiesa excitarme adrede. Miro a la vecina: manos en tetas, vientre. Baja a muslos, roza coño. Se arquea. Nos mira. Sabemos que nos ve.
Marianne húmeda, labios abiertos brillando. Yo duro. La vecina quita gafas, cojín bajo cabeza. Nos mira directo. Manos en tetas, pezones erectos. Baja a monte de Venus. Abre piernas. Dedos en labios, arriba abajo. Clítoris hinchado.
Marianne imita. Manos en vientre, muslos. Toca clítoris en círculos. Yo agarro mi verga, destapo glande, voy y vengo. Vecina acelera, mete dedos, humedece clítoris. Jadea. Piernas tensas, cadera arriba. Va a correrse mirándonos.
Marianne se masturba furiosa, coño abierto chorreando. —¡Me corro, amor! —Gime. Se arquea, dedos dentro, espasmos. Yo exploto, leche en servilleta y su coño. Vecina primero: cabeza atrás, cadera alta, orgasmo violento.
Sonrisas cómplices. Recuperamos aliento. Olas no crecen. Hora de irnos. Preparamos para Caro y Max. Duchas. Marianne en vestido blanco translúcido, string asomando. Piel dorada.
Llegan. Abrazos. Caro: rubia menuda, tetas bonitas, top ceñido. Max: fornido, plancha bajo brazo. Apéro. Charla. Sesiones de surf prometidas. Noche íntima se avecina. Secreto guardado, placer de la transgresión intacto. Satisfacción de haber osado ante extraños. Nadie sospecha. A seguir…