Era mi primera vez en un sauna gay. Casado, 45 años, difícil encontrarme en otro lado. Solo saunas o amantes. La idea de un lugar para machos me ponía la polla dura. Poca experiencia bi, pero hace un año salté el paso. Ahora quiero más. Un solo sexo no basta. Fantaseo con follar en grupo.
El sitio era bueno: hammam, spa, jacuzzi, sala de proyección con sofás, cuartos con colchones, darkroom. A las 13:30 ya lleno. En la sala de video, un chaval se comía la polla de un negro en pantalla. Dos tíos se tocaban viéndolo. Cerca de la darkroom, gemidos sordos. No entré. Miedo a lo oscuro, anónimos sin condón.
El Despertar de la Pasión
Fui al hammam a relajarme. Penumbra húmeda, calor. Tres tíos sentados en la primera fila, desnudos, tocándose las pollas. Detrás, dos en 69. Me senté cerca. Ambiente sexual espeso. Veía claro: bien dotados, mirándome. Uno se levanta. Polla larga, gruesa, huevos grandes. Me acaricia la cara. Acerca su verga a mi boca. La abro. La chupo. Suave glande, calor, se endurece. Los otros se acercan, se pajean viéndome.
Agarro sus pollas. Las meneo mientras mamo la de Tim. Gourmand. Tres vergas duras. Una enorme, de Tom, antillano o negro. Cambian turnos. Tres pollas ante mí. Excitedísimo por el tabú, el riesgo.