En la cafetería de la estación de servicio. Mediodía pasado. Plato humeante delante. Lluvia intermitente, calor pegajoso. Trench sahariano abierto. Falda corta por debajo, la que Lily-Rose clasifica de puta. Ocho camioneros en la mesa de enfrente. Cotte verde botella y amarillo chillón. Ruidosos, riendo. Codazo entre dos. Miradas bajo mi mesa. Ajusto la falda un poco más arriba. Corazón acelera.
Silencio repentino. ‘¿Quién se acuerda de Max Meynier?’ La pregunta flota. Yo, no sé quién es. Pero busco en mi mente. Ellos reviven recuerdos. Dos me clavan los ojos. Sonrisas lascivas. Pongo gafas oscuras. Devuelvo la mirada. Café servido. Me levanto. Voy al coche. Ellos a sus camiones. Ocho bestias verdes y amarillas.
El despertar de la pasión
Arranco delante. Kilómetros. Faros parpadean en retrovisor. Respondo con luces de emergencia. Pulso late fuerte. Indicador: área de descanso en dos km. Giro. Lluvia torrencial. Aire vacío. Camiones forman círculo alrededor de mi Mini Cooper. Salen. Sonrisas de vencedores. Cuerpos fornidos. Cierro puertas. Error. Se acercan. Voces: ‘¡Abre, zorra!’. Bufo en cristales. Mano frota vidrio. Subo falda. Dedo en coño húmedo.
Ellos sacan pollas. Duras, gruesas. Grito: ‘¡Folladme el culo, tíos!’. Abro ventanilla. Ofrezco nalgas. Uno embiste ano. Duele rico. Puerta abre. Polla en boca. Forza garganta. Chorrea semen espeso. Trago. Pido más. ‘¡Otra en la boca, cabrones!’. Roto farándula. Quien me folla culo va a mi boca. Lengua lame. Manos branlan. Lluvia azota. Calor sube.
El acto sin límites y el secreto guardado
Costaud me saca. Pluma en sus brazos. Polla en coño. Lluvia patina piel. Besos salados. Lenguas enredan. Cambian. Anus, vagina. Indistinto. Allongada en asfalto. Camisetas bajo rodillas. Doble en boca. Mejillas deformes. Volteo: ‘¡Comedme el culo!’. Lengua feroz lame huevos. Imploro: ‘¡Corred en mi culo!’. Semen chorrea muslos. No pierdo gota. Querría lamer suelo.
Ahanan. Branlan tetas. Espectadores ahora. Chupo pollas flácidas. Revivo. Uno mea bitume. Recuerdo hangar Tonton Henry. Primera orina caliente. Grito: ‘¡Mea encima!’. Me tumbo. Jet en tetas. ‘¡Zorra loca!’ ‘¡Perra!’ ‘¡Meáis en la perra!’. Ocho chorros calientes. Boca abierta. Gárgaras ácidas. Erecciones finales. Último anal seco.
Algunos corteses. Vuelvo al coche. Círculo abre. Sola. Pono blusa cuello Peter Pan. Pelo en moño. Bailarinas Repetto. Gafas profesoras. Nadie me reconoce. Conduzco calmada. Hacia cena con Mamy, Marc-An. Huele a sexo hombre. Perineo contrae bolas Geisha. Testosterona fluye. Radio: huelga camioneros mañana. ‘Nada más que hacer’, dice él. ‘Astiquear’, digo yo. Risas compartidas. Secreto intacto. Placer osado. Intensidad prohibida. Nadie sospecha.