Sonó el timbre en la puerta de mi casa. Me sorprendió. No esperaba su visita. Ella ignoraba que estaba solo. Le quité la chaqueta y el bolso. Los dejé en la cómoda del pasillo. La guie al salón. De pronto, una idea me invadió. Me detuve. No la dejé cruzar el umbral. Mi palma se posó en su pecho. La bloqueé. Se quedó atónita. Nunca pensó que la tocaría así. Agarré sus manos. Las clavé a ambos lados del marco de la puerta. Le ordené con dulzura que mantuviera la posición. Brazos en cruz. Ahurie. Repetí: quédate quieta como estatua. Inmóvil. Impasible. Nada de reacciones. Intrigada, obedeció.
Mi mano subió a su rostro. Le acaricié la mejilla. El índice rozó sus labios. Su cabeza se movió. Repetí la orden. Le dije que sería mi cosa. La usaría a mi antojo. Entonces lo entendió. Curiosidad juguetona. Y algo inconfesable. Se abandonó. Una debilidad la invadió. Calor subía de su bajo vientre. Desabroché el botón de su vaquero. Bajé la cremallera. Ojos brillantes fijos en los míos. Agarré el pantalón por los lados. Lo deslicé a medio muslo. Manos en sus caderas. Bajé su braga blanca de algodón. Igual. Inmóvil. Brazos en cruz. Su coño libre. Húmedo. Hinchado. Magnífico. Montículo de Venus opulento. Firme. Caliente. Suave. Mi mano subió por el interior de sus muslos. Rozó labios jugosos. La electrocutó. Índice en su clítoris. Comenzó el calvario.
El Despertar de la Pasión
Sabía cómo. Lento. Frenético. Lento otra vez. Dedo en el botón húmedo. Duro. Ella luchaba por no reaccionar. Crispada. Abandonada. Su vientre empujaba. Montículo ansioso. Rodillas temblaron. Le ordené inmovilidad. Falsa ira. Admite que desobedeciste. Eres una niña mala. Mereces castigo. Voz temblorosa. Lo admitió. Ojos cerrados. Masturbación implacable. Balbuceó. Pidió castigo en su coño. Paré. Repite. Clítoris frustrado. Repitió febril. Susurré: solo una puta de verdad lo merece. Seré puta. Puta que adora que le masturben y le revienten el coño a polvos.
Dedo de vuelta. Temblores en muslos. Me arrodillé. Otra mano entre piernas. Dos dedos en su ano. Lentos. Verticales. Se tetanizó. Esfínter contraído. Frenético. Temblores. Líquido caliente chorreó. Gemidos sordos. Cabeza loca. Cuello agitado. Ojos desorbitados. Cuerpo crispado. Se derrumbó. Tapis como muñeca rota. A cuatro patas. Prostrada. Sumisa. Culo espléndido. Ofrecido. Magnífico. Entre piernas, coño tierno. Placer para ojos. Manos. Polla. La mía dura como madera. Bragueta abierta.