Mi obsesión secreta: el sabor adictivo de Éva y el trío prohibido
En el dormitorio de Éva. Nuestros cuerpos se enredan tras la ducha. Su piel suave. Mis dedos recorren su hombro musculado, su pecho generoso. Tiembla. Bajo la boca. Lamo su pezón impaciente. Gime bajito. Desciendo…



